La guerra

        Gran número de ciudadanos de los cinco continentes se están manifestado en contra la guerra en Iraq, máxime cuando ésta es decidida unilateralmente por EE.UU.
        El pueblo iraquí,  viene padeciendo desde hace diez años un embargo exterior, guerras con países vecinos y una situación interna dificil, carente de libertades, sometido a un régimen autoritario.
       Todo conflicto bélico obedece a intereses preferentemente económicos, en el que los trabajadores y los ciudadanos en general son las víctimas.

 Es la hora de combatir el ambiente prebélico ¡Demos una oportunidad a la Paz!

 
COLABORACIONES
AUTOR
La guerra que nadie quiere Angel Fernández Iñiguez.
Dios, el Guerrero del Antifaz y el rey Arturo Francisco Javier Bañares Caro
American Empire Carlos Navajas Zubeldía 
Paz ahora. Paremos la guerra Juventudes Socialistas
Leche en polvo, queso o "Tomahawk" Carmelo Cabezón Llach
¿Educar para la paz? Miguel A. Gil Benedí
Contra la guerra, por una democracia plena y participativa Roberto G. Fandiño Pérez 
BUSH " Soldadito de latón" Keith F. Hatcher
La necesidad de preservar la integridad de la legalidad internacional Francisca Sauquillo
Guerra no, paz si. Pedro Romero Llorens
La otra guerra Abel Mora y Peciña
La guerra contra Irak Julio Salazar Moreno
La responsabilidad de Europa José Ángel Argüeso Jiménez 
La vieja Europa Luis Alfonso Iglesias Huelga
Tambores de guerra Justo García Turza
Paz ahora César Luena López
¿Se puede justificar una guerra contra Iraq? Basilio Pérez de Mendiguren Iturricha
La guerra y los trabajadores  José María Buzarra Cano
Carta a Aznar F. Javier Granda Loza 
¡Decimos: No a la guerra! Felix Martínez -Yolanda García
Jinetes de la guerra o palomas de la paz Javier Bañares Caro
No a la guerra, si a la paz Vicente Urquía Almazán
En busca de la paz Eva Aitana Oyarbide 

LA GUERRA QUE NADIE QUIERE

Angel Fernández Iñiguez.
Secretario General MCA- UGT La Rioja

Son tantas las opiniones y argumentos sobre la previsible guerra de EEUU contra Irak, y tan extendida la opinión en contra, que casi no quedan razones que aducir, pero yo creo por encima de todo que lo que más está molestando a la gente es la falta de información sobre la VERDAD de este conflicto.

Unos dicen que Sadam es un tirano que somete a su pueblo de forma indigna y genocida; que será cierto pero no es un caso aislado. Desde Guinea y nuestro conocido Teodoro Obiang, hasta Corea del Norte, mira que hay casos de tiranos en la geografía mundial.

Si es por masacres y genocidios los tenemos a miles, desde los hutus y tutsis, hasta Ceilán pasando por Colombia con una sangría diaria impresionante, que debería sonrojar al supuesto mundo libre con USA al frente y bien cerquita que tiene el problema…

Si es por el tema terrorista aquí llevamos un carro de años y a nadie se le ocurrirá volver a bombardear Guernica ¿verdad?, o dinamitar Medellín o misilear Sri-Lanka…

Si es por armas de destrucción masiva no creo que bombardeen Corea del Norte o Pekín o Pakistán, que parece que es donde se ocultó Bin Laden…

Debe ser por el petróleo y por ese concepto de nuevo cuño que se llama “geopolítica” que es como el “aquí mando yo por misiles y no por razones”…y como mando yo, hago con las materias primas de este pueblo lo que me da la gana que para eso mando. Todo en nombre de la libertad y de la democracia y a ese pueblo lo obligo a ser “libre”aunque no quiera. Santas razones. Bueno, ya ni santas, por que todas las religiones, empezando por la católica no quieren esa guerra. Claro que, como siempre, el gobierno está con la doctrina oficial cuando le conviene y cuando no…se aduce el INTERES NACIONAL ,que no sabemos a qué porcentaje va a estar porque no sabemos lo que nos va a costar, ni nos lo van a decir.

Y eso empieza a ser lo dramático, que Bush dirige la orquesta, Aznar dirige el coro y el pueblo paga los gastos. Casi todos sabemos como empiezan estas cosas pero nadie sabe, y nuestros dirigentes menos, como pueden acabar y nos están metiendo en un follón dramáticamente imprevisible. ¿Se va a acabar con el terrorismo internacional o se le va a dar potencia y extensión de una forma que ni imaginamos?. Lo único que sabemos es quienes vamos a poner los muertos: nosotros, el pueblo, y mayormente el pueblo trabajador al que le han cambiado el antiguo mauser por el botón nuclear, cosa rápida y de menor esfuerzo. Siempre igual. Va a morir un mogollón de gente sin saber la causa y, lo que aún es peor, sin saber el fin.

¿Va a ocurrir todo esto en nombre del futuro más justo que el PP aduce?. No. Mira que llevan esquilmando y robando las fuentes de riqueza de los países a lo largo de miles de años…¿Tienen esos países menos pobreza?,¿Comen más?¿Tiene mejores sistemas sanitarios, más escuelas y universidades, más y mejores medios de trabajo?.No. Siempre se demora la hora del reparto…Eso sí, siempre aumentan los beneficios de las Multinacionales de la Industria Bélica, las del Petróleo, las de los laboratorios médicos…todas. Eso ha venido sucediendo y sucede pero que no nos pongan otro peaje de miles de muertos norteamericanos, españoles, ingleses, iraquíes, turcos, palestinos o israelíes para que siga sucediendo porque es tanto como llamarnos idiotas y suicidas, tanto como esos que tanto tememos en nombre de no sé qué Alá, porque el de los mahometanos que yo conozco no es tan sanguinario.

Casi nada cambia, como dice un amigo mío farmaceútico “con la democracia la esclavitud no se ha abolido sólo la han metido en nómina”. Parece que es cierto y ahora con ataúdes o grandes fosas comunes, depende de qué uniforme nos pongan a los trabajadores…No es lo malo el embarque del señor Aznar sino que con una Constitución de libertades se use la nuestra de forma tan antidemocrática como no decirnos para qué.



Logroño, mayo 2003


DIOS, EL GUERRERO DEL ANTIFAZ Y EL REY ARTURO

Francisco Javier Bañares Caro
CONCEJAL SOCIALISTA
AYUNTAMIENTO DE LOGROÑO

Augusto Monterroso, escritor guatemalteco, autor de cuentos magníficos y fábulas, todas sin excepción, con moralejas sabias, se permitió el lujo de escribir el relato más corto del mundo – El Cuento del Dinosaurio – Augusto Monterroso falleció hace unos meses.

Yo, a su modo, intenté escribir el Tribuna de La Rioja más breve de la historia de esta ventana de opinión, sólo y exclusivamente con las palabras con las que George W. Bush arengó a las tropas que partían hacia Irak, y luego, que cada lector sacara sus propias consecuencias. Son trece palabras y seis signos de admiración, pero sin ningún desperdicio. “¡Dios está con vosotros! ¡Yo estoy con vosotros! ¡Dios y yo os queremos!”. Tras una breve reflexión, llegué a la conclusión de que quizá era darle demasiada importancia a alguien que ni la tiene ni se la merece. Así, que me armé de valor y proseguí escribiendo.

¿Qué mensaje encierran las trece palabras y los seis signos de admiración pronunciadas por George? Uno, alto y claro: Dios y Bush están a la misma altura. En lenguaje coloquial: ¡Que Dios y Bush son colegas!. Y esa camaradería le da derecho a proponer y disponer de todo cuanto quiera y cuando desee. Así, de pronto, se ha convertido en el Dios justiciero, el Dios del miedo, el Dios bárbaro. Un Dios que recuerda al que nos pintaban los viejos predicadores. Sí, aquellos que nos metían el miedo en el cuerpo con la amenaza del infierno y demás lindezas. Bush, como todo buen iluminado, tiene patente de corso para disponer de la vida humana. En fin, sentado en el despacho oval – el nuevo Olimpo de diseño - ejerce como el verdadero representante de Dios en la Tierra, y en consecuencia de modo infalible; porque como todos sabemos, la infalibilidad es una cualidad innata en los representantes divinos.

Allí, en su despacho, asesorado por un grupo de dioses menores, decide crear un nuevo orden mundial en menos de seis días – Ya se sabe que los norteamericanos son muy competitivos -. Además, el nuevo orden se ubicará a las orillas del Tigris y del Éufrates, en la antigua Mesopotamia, un nuevo Paraíso Terrenal - eso sí, sin manzanos, por eso de no caer en la tentación – lleno a rebosar de petróleo. Dicho y hecho. Irak está situado en el nuevo Paraíso Terrenal, lo domina un dictador sanguinario y otra administración norteamericana se encargó de armarlo. Los inspectores de la ONU se las ven y se las desean para hacer valer las resoluciones del Consejo de Seguridad, la excusa perfecta para crear mi nuevo Paraíso. Pero, a pesar de su infalibilidad las cuentas no le salen, no importa, sin el respaldo del Consejo emprende una guerra ilegal e injusta. Sólo apoyado por el Guerrero del Antifaz y el rey Arturo.

Como un viejo cruzado al estilo del Guerrero del Antifaz, Aznar quiere sacar del rincón de la historia a España. Apoya esta tragedia orquestada por el dios Bush y sus arcángeles, envuelto en una falsa aureola pacifista, y empecinado en asumir una responsabilidad - que nueve de cada diez españoles le hemos negado -, y de esta forma emprende, ocultando bajo tintes humanitarios y logísticos una guerra ignominiosa, inmoral, injusta e ilegal. Dinamita al Consejo de Seguridad y de paso mete en la UVI a la propia ONU. Con su sumisión al dios Bush rompe, o al menos intenta, la Unión Europea y la amistad hispano – árabe. ¿Quién da más?. Seguramente por esto no pasará a la historia, pero sí por las consecuencias. Porque con su decisión de nuevo ha dividido y crispado a la sociedad española. Porque con su decisión ha vuelto a resucitar las dos Españas. Pasará a la historia por haber dado junto con Bush y Blair un jaque mate a las Naciones Unidas y por haber quebrado a la vieja Europa, a la culta, y ese es un mérito que nadie puede negarle. Y esto, sencillamente esto, es lo que aplaudieron sus diputados puestos en pie, ante la atónita mirada de aquellos españoles que pegados a la pantalla de televisión seguían el debate parlamentario sobre esta tragedia.

¿Y Blair?. La postura británica nada tiene de sorpresa, sabido es que ante la Vieja Europa y Estados Unidos cuáles son las preferencias de los gobernantes del Reino Unido – añoranzas coloniales – Pues como el rey Arturo acudió sumiso a la llamada de las Cruzadas, Blair acude raudo a la voz de “auxilio” de su antigua colonia. El problema es saber si Blair – un laborista descafeinado – perderá también su trono, por culpa de la guerra.

Lo patético es que mientras el Dios Bush, el Guerrero del Antifaz y el rey Arturo juegan su particular partida de ajedrez, en Irak mueren miles de personas. ¡Dios qué horror!

Logroño, abril 2003


AMERICAN EMPIRE


Carlos Navajas Zubeldía

En estos momentos una de las preguntas que nos formulamos la mayor parte de los ciudadanos es la siguiente: ¿por qué los Estados Unidos han invadido Irak, desencadenando la II Guerra del Golfo? Parece evidente que dicha guerra preventiva, que tal vez habría que calificar ya sencillamente como de agresión, no tiene nada que ver con la lucha contra un abstracto Terrorismo Internacional. ¿Cuál es la relación existente entre el tiránico régimen de Sadam Husein y Al-Qaeda, la organización terrorista responsable de los atentados del 11-S? De momento, ninguna. Su causa tampoco es la lucha contra las llamadas armas de destrucción masiva (nucleares, bacteriológicas y químicas), pues todavía no se ha demostrado fehacientemente que el nuevo Satán iraquí las posea; en todo caso, está probado que carece de armas nucleares, aunque dispone, eso sí, de unos peligrosísimos misiles que exceden en 30 Km. (!) el alcance máximo permitido por la ONU. Y, por último, tampoco tiene visos de verosimilitud que su verdadera explicación resida en los beatíficos deseos de los Estados Unidos de establecer un régimen democrático en Irak, pues la política exterior de dicha hiperpotencia se rige por la descarnada defensa del interés nacional, tal y como éste es entendido por sus distintas Administraciones, sean éstas demócratas o republicanas. Un buen ejemplo de ello podría ser nuestra propia historia contemporánea. Recuérdese que este año conmemoramos el quincuagésimo aniversario de los pactos del "general superlativo" con los Estados Unidos, que dieron lugar al establecimiento de las bases de Zaragoza, Torrejón, Morón y Rota y, todavía más importante, jugaron un papel determinante en la consolidación de la dictadura de Franco.

Por el contrario, la causa real de la II Guerra del Golfo podría residir en las ideas tendentes al establecimiento de un auténtico Imperio Estadounidense (American Empire), defendidas por algunos miembros de la Administración republicana desde que terminó la Guerra Fría. En este punto habría que citar un documento que forma parte de los antecedentes de la actual doctrina Bush: el titulado Defense Policy Guidance ("Orientación de la Política de Defensa"), que fue elaborado en 1992 por los llamados "cold warriors" del Departamento de Defensa, encabezado a la sazón por el actual vicepresidente de los Estados Unidos, Richard Cheney, y que fue arrinconado por la nueva Administración Clinton por su excesivo derechismo. Ello probaría una vez más que el siglo XXI histórico no empezó con los atentados del 11-S, sino con la caída del Muro de Berlín (1989) y la implosión de la Unión Soviética (1991). El 11-S, que acabamos de mencionar, será utilizado simplemente como una mera excusa por la extrema derecha republicana para poder implantar su agenda imperialista.

Pero, además de Cheney, ¿quiénes son los artífices de esta nueva Pax Americana? Evidentemente, no Bush II, que parece que sólo sirve para dar carnaza a los cazadores de los divertidos bushismos, sino ideólogos formados en universidades de prestigio como Harvard, Oxford o Yale. Algunos tienen cierto renombre, como, por ejemplo, Paul Wolfowitz, pero otros (John Bolton, Eliot Cohen, I. Lewis Libby, etc.) son prácticamente desconocidos. Todos ellos colaboraron en la realización de un informe del año 2000 titulado Rebuilding America's Defenses, es decir, algo así como "Reconstruyendo las Defensas de América" (del Norte, se entiende), encargado por el extremadamente conservador Project for the New American Century, cuya denominación sintetiza a la perfección cuál es su objetivo último (el establecimiento de un nueva centuria estadounidense en el siglo XXI) y su método (la sedicente guerra preventiva).

El susodicho informe del año 2000 influyó decisivamente en otro texto que explica en gran medida qué es lo que está ocurriendo en la actualidad y lo que puede suceder en el futuro inmediato: The National Security Strategy of the United States of America ("La Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América"), de septiembre de 2002. Este documento de la Casa Blanca destila un neoliberalismo extremo, que se refleja en especial en la abusiva utilización de palabras como freedom, liberty, free, etc. Asimismo, acuña el término de "Internacionalismo Americano", que no es otra cosa que el unilateralismo del que ha hecho gala la Administración Bush durante toda la crisis de Irak (¿o crisis de los Estados Unidos?). Dentro de la inversión lógica o travestismo conceptual que estamos sufriendo desde hace meses, se da a entender que el colapso de la Unión Soviética antecedió al final de la Guerra Fría, cuando es justamente al revés; se menciona a los llamados "estados granujas", el primero de los cuales es no por casualidad Irak y el segundo Corea del Norte, no figurando extrañamente el tercer componente del "Eje del Mal" (Irán); y se establece definitivamente la doctrina de la guerra preventiva. Desde un ángulo económico, el texto aboga en líneas generales por menos impuestos, un Estado mínimo y más "libertad real", entendida esta última como la capacidad que tienen los individuos para comprar y vender bienes y servicios. Por último, el documento menciona una serie de centros principales del poder global, entre los que figuran la OTAN (el "punto de apoyo de la seguridad atlántica e inter-Europea", se dice en un lenguaje que parece más propio de la Guerra Fría que de su postguerra) y la UE -que es vista básicamente como "nuestro socio en la apertura del comercio mundial", es decir, como una organización desprovista de cualquier componente político-. Pero, se preguntarán los pacientes lectores que hayan llegado hasta aquí: ¿dónde se cita a la España de Aznar, a esa España que resurge del rincón de la historia? La respuesta es muy sencilla: en ningún sitio. En contra de la torpe política desarrollada por el Gobierno español desde que se inició la crisis de Irak, esta circunstancia pone de manifiesto que España sólo tendrá un papel global en el mundo a través de la UE y no de "extrañas alianzas" con los EEUU y el Reino Unido.

Los compañeros de viaje de esta empresa imperial son, entre otros, dos países con auténticas semicolonias americanas en su territorio: el Reino Unido y España. Nótese que nuestro país todavía goza de la presencia de dos gibraltares estadounidenses (Morón y Rota), a pesar de lo que prescribía el tercer "término" de la pregunta realizada a la ciudadanía en el famoso referéndum sobre la OTAN: "Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España". El papel del Reino Unido, más allá de que su primer ministro, Tony Blair, sea el adalid del sedicente nuevo laborismo, forma parte de una cierta tradición británica: la de la "Pérfida Albión" como puente entre los Estados Unidos y el "continente" (por supuesto, europeo). Sin embargo, la invasión de Irak también ha volado los pilares del puente blairista existentes entre el Reino Unido y el núcleo duro de la UE, por lo que su supuesta función se sustenta literalmente en el aire en estos momentos.

Con relación a la actitud de España, ¿por qué el Gobierno de Aznar, declarado seguidor del centro reformista desde 1998, se alinea con la extrema derecha bushista? Una de las explicaciones es que a nuestro presidente le interesa formar parte de la coalición que lucha, aunque sólo sea desde un ángulo verbalista, contra el Terrorismo Global, no importando, en este sentido, que éste no exista como tal, que Al-Qaeda tampoco tenga nada que ver con la banda terrorista ETA o que ahora pasemos a estar amenazados por el terrorismo fundamentalista islámico. Otra razón es de tipo estratégico: hace tres años, cuando finalizaba el primer Gobierno de Aznar, se publicó de una forma un tanto apresurada el llamado Libro Blanco de la Defensa en el que se afirmaba textualmente que entre España y los Estados Unidos ya existía entonces una anglicista "especial relación". Ahora estamos constatando en toda su plenitud en qué consiste esta clase de alianza, a pesar de que el presidente Aznar no posee ningún mandato popular que le permita quebrar una política de Estado como lo es sin duda la política exterior de nuestro país, por no mencionar el deshonroso papel jugado por España en todo lo relacionado con la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) de la UE. No obstante, lo inexplicable también se puede explicar rastreando en los orígenes de la política exterior española desde que el PP de Aznar ganó apretadamente las elecciones generales de 1996. A partir de entonces, se produjo un auténtico giro en esta política sectorial de nuestro país, iniciándose una potenciación o intensificación de las relaciones con los EEUU, que, recuérdese, entre 1996 y 2000 estaban gobernados por la Administración Clinton. Esta opción decidida por los EEUU era producto en parte de las preferencias ideológicas del PP y del acendrado atlantismo de Aznar. Sin embargo, ahora estamos comprobando el inmenso error de este alineamiento ciego con "América", máxime desde que se produjo el traspaso de poderes de la multilateralista Administración Clinton a la unilateralista Administración Bush.

Sin embargo, ¿todo esto qué tiene que ver con nuestra Comunidad Autónoma? ¿Tiene razón el presidente del Gobierno regional cuando hace unos días afirmaba sibilinamente en un diario regional que, refiriéndose a La Rioja, "El futuro no depende ni del Prestige ni de las crisis internacionales"? La respuesta es no, pues, entre otras razones, el desastre del Prestige lo terminaremos pagando todos los contribuyentes y la invasión de Irak nos terminará afectando también a todos los ciudadanos, como lo hicieron en su momento la primera y segunda crisis del petróleo (1973 y 1979, respectivamente) o la reunificación de Alemania (1990), desencadenantes de sendas crisis económicas más o menos duraderas. A la inversa, el futuro de los riojanos depende del porvenir de los iraquíes; aunque, sólo sea porque, al igual que nosotros, son también seres humanos y habitantes de la misma ciudad-mundo. Abundando en la actitud del Gobierno de La Rioja ante la invasión de Irak, lo que no puede consentirse es el vergonzoso cinismo que está detrás de la aprobación de la concesión de más de 120.000 euros de ayuda humanitaria a Irak, cuando tanto el Gobierno de La Rioja como el partido que lo sustenta son también responsables de la citada invasión por su cómplice silencio ante la misma y sus consecuencias humanitarias.

Por último, ¿hacia qué futuro estamos caminando? Como dice un proverbio chino, "Profetizar es sumamente difícil, sobre todo con respecto al futuro". Sin embargo, sí que parece evidente cuál es el futuro deseable para los "halcones" de extrema derecha de la Administración Bush. En primer lugar, la reducción de la ONU a una función meramente simbólica, de manera que sólo se ocuparía de los asuntos de "salud, mantenimiento de la paz y misiones humanitarias"; en segundo, la transformación de los Gobiernos "filoterroristas" de Irán y Siria; en tercero, la previsible invasión del tercer componente del "Eje del Mal": Corea del Norte; en cuarto, la separación de Alemania de Francia y el consiguiente debilitamiento de ese "poder blando" que es la UE, proceso en el cual los Caballos de Troya del Reino Unido y España han jugado un gran papel hasta la fecha, así como la contraposición entre la "vieja Europa" y la "nueva", ésta mucho más atlantista y occidentalista que la primera; y en quinto, la lucha contra las "asquerosas" manifestaciones de la paz. Naturalmente, que este distópico -por contraposición a utópico- futuro termine convirtiéndose en realidad dependerá en gran medida del desarrollo y desenlace de la invasión de Irak y del triunfo o no de la Administración Bush en las elecciones de 2004.

Logroño, abril 2003


PAZ AHORA. PAREMOS LA GUERRA

Toda la militancia de Juventudes Socialistas de La Rioja

Los Estados Unidos, junto con sus sumisos lacayos, los Gobiernos de España y de Gran Bretaña, que no sus pueblos, han iniciado una guerra contraria a la legalidad internacional, un acto criminal que tiene como principal objetivo hacerse con el control de la segunda mayor reserva de petróleo del mundo, e invertir un orden internacional que tanto esfuerzo nos ha costado construir, debilitando a la ONU y a la Unión Europea.

Una vez más, el presidente de los Estados Unidos, George Bush, ha demostrado su falta de respeto por las instituciones internacionales, su soberbia y su más que probada obsesión imperialista, y, dando la espalda a la legalidad internacional y al máximo organismo que salvaguarda su respeto, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se ha embarcado en una guerra, cuya única consecuencia previsible es la muerte de miles de civiles iraquíes.

Y a éste se han unido Toni Blair y José María Aznar, quienes con su actitud servil han ayudado a los actuales dirigentes estadounidenses, representantes de la ultraderecha más radical y rancia de los Estados Unidos, a propinar un golpe del muerte al actual orden internacional, para consagrar un derecho que sin duda será de gran ayuda para los grandes tiranos que desgraciadamente todavía ostentan el poder en muchos países, el de ataque preventivo.

Durante meses han intentado engañar a la opinión pública internacional, han querido hacernos creer que respetaban la legalidad internacional y los derechos humanos, pero la decisión ya estaba tomada, y cuando han comprobado que, por una vez, el chantaje, las amenazas y las presiones no servían para conseguir sus objetivos, han decidido actuar por su cuenta y arrogarse el derecho a actuar en representación de la comunidad internacional, pasando por encima de las instituciones internacionales, y desoyendo el clamor de la opinión pública mundial, que no ha dudado en mostrar su rechazo a la guerra.

Los evidentes informes positivos sobre el avance en el desarme de Irak constatados por los inspectores de las Naciones Unidas, encabezados por Hans Blix y Mohammed Al-Baradai, ha dejado sin argumentos al Gobierno de los Estados Unidos y a sus aliados, que no han sido capaces de aportar ninguna prueba que justifique un ataque militar contra Irak. De hecho, han sido precisamente los avances en el desarme y la colaboración mostrada en las últimas semanas por el régimen iraquí los que han acelerado el inicio de la guerra y puesto al descubierto la estrategia de la Administración Bush y sus aliados.

Bush, Aznar y Blair no han sido capaces de asumir su ridículo, el enorme fracaso que para ellos ha supuesto el no del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y han decidido romper las reglas para crear un orden internacional a su medida, inventar una nueva legalidad internacional, en la que todo vale si sirve para satisfacer los intereses del mandatario de la gran superpotencia y de sus aliados, y en la que aquellos que no están de acuerdo se convierten en traidores, genocidas o criminales.

Pero gracias a ellos, que defienden el derecho al ataque preventivo, y que afirman que una amenaza de veto es suficiente para ignorar las decisiones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, todos tendremos que atenernos a las peligrosas consecuencias de su decisión unilateral, sufrir los efectos provocados por la apertura de este caja de los truenos, para la que el presidente de España, José María Aznar, ha colaborado activamente, trabajando desde todos los frentes para llegar a la guerra.
Juventudes Socialistas quiere mostrar su solidaridad con el pueblo iraquí, que sin duda se convertirá en la principal víctima de este ataque, y con todas las víctimas inocentes que esta guerra puede causar tanto dentro como fuera de Irak.

Además, queremos hacer público, nuevamente, nuestro más absoluto desprecio a todos aquellos que no han dudado en utilizar como excusa al pueblo iraquí para iniciar esta guerra. No dudamos de que Saddam Hussein es un cruel dictador, un tirano que oprime a su pueblo, pero creemos que bombardear a los/as ciudadanos/as iraquíes no es la solución.

Los/as jóvenes socialistas, además, queremos mostrar nuestra repulsa a la actitud del Gobierno del PP, que no ha dudado en insultar a la mayoría de la opinión pública, romper en consenso en política exterior, dañar seriamente la unidad de la Unión Europea y poner en peligro la legalidad internacional apoyando una guerra que sólo sirve para defender intereses económicos e imperialistas no aclarados.

Y queremos recordar que el envío de tropas españolas a la zona del Golfo supone un auténtico atentado contra la legalidad establecida por nuestra Constitución, que establece que la declaración de guerra por parte de España requiere ser aprobada por las Cortes Generales, hecho que no se ha producido.

Nuestro Gobierno ha declarado la guerra a Irak enviando tropas para apoyar las acciones de los ejércitos de los Estados Unidos y de Gran Bretaña, y poniéndolas a las órdenes del alto mando militar estadounidense, lo que supone una violación de la Constitución.

Por estas razones, Juventudes Socialistas de La Rioja hace un llamamiento a la movilización a todos los jóvenes con el fin de exigir:

  • Que se ponga fin inmediatamente a este guerra que nunca debió comenzar
  • Que se detenga el envío de tropas españolas al Golfo, y que se ordene el regreso de aquellas que puedan estar en la zona o de camino a la misma.
  • Pedimos que el Gobierno retire el permiso a Estados Unidos para utilizar las bases americanas en nuestro territorio, ya que ésta es una guerra ilegal, y España no debe prestar ningún tipo de colaboración voluntaria para que ésta se siga desarrollando.
  • El retorno al orden internacional y el cumplimiento de la resolución 1441, que exige que sea el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el órgano encargado de valorar los informes presentados por los Inspectores de la ONU y de decidir sobre las medidas a tomar por parte de la comunidad internacional.
  • Que el Gobierno español haga todo lo necesario para restablecer la unidad de la Unión Europea, que de modo tan irresponsable a ayudado a romper.
  • La dimisión de la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, el embajador español ante las Naciones Unidas, Inocencio Arias, el ministro de Defensa, Federico Trillo, y todos aquellos que han contribuido a que España preste su apoyo a una acción que viola el orden internacional.
Logroño 7/4/03

LECHE EN POLVO, QUESO O "TOMAHAWK"


Carmelo Cabezón Llach
SECRETARIO GENERAL
UGT DE LA RIOJA

No entiendo qué ha pasado en estos años en la cabeza de los presidentes conservadores estadounidenses para que cambien los cebos de cazar dictadores. Los planes Marshal eran muy efectivos, y además se hacía buen uso de los excedentes lácteos yanquis.

Cientos de miles o millones de españoles de mi generación, y otras anteriores, saboreamos aquella leche en polvo, siendo alumnos de aquellas escuelas unitarias, de niños unas y de niñas otras. También hubo queso; amarillo como el ungüento, todo para la hora de la merienda, más o menos. Entre los alumnos había de todo, a quien le gustaba más y a quien le gustaba menos. Pero no recuerdo a ninguno de mis compañeros que no la tomara. Los más «pudientes» se traían el aliño: cola-cao con azúcar y todos en jarritas de porcelana. Todos menos uno, que introdujo por primera vez el plástico en las aulas para novedad de toda la clase. Quizá como algo premonitorio de su pensamiento futuro.

El régimen de Franco «vendía» aquello como la mejor muestra de amistad de los americanos (EE.UU.), como prueba de la gran preocupación por las generaciones venideras. Querían hacernos fuertes, nos decían los maestros, hombres de provecho.

Algunos cuando nos explicaban la física de Arquímedes, con su famosa frase «Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo», haciendo una reflexión lógica, uníamos el queso y la leche en polvo con la musculatura necesaria para hacer fuerza con la palanca.

Uno recuerda todo esto con la nostalgia del tiempo y con el cabreo por aquellas leyes de educación. Ni itinerarios, ni Dios que lo fundó. La letra con sangre entra -tesis ésta que algunos siguen defendiendo como efectiva-. Yo denomino aquella educación como la perversión del régimen. De todos los niños y niñas de mi generación que conozco no hay ni un solo licenciado. Eso sí, casi todos tenemos más de 25 años cotizados a la Seguridad Social.

Paradójicamente, algo que odié toda mi vida hoy lo recuerdo con añoranza, e incluso aceptaría que otros niños y niñas lo pudiesen vivir y, seguramente, disfrutar en este momento. Evidentemente, me refiero a los niños y niñas de Irak.

¿Por qué tomahawk y no leche en polvo, pan o queso? Seguramente porque su asesor español, Sr. Aznar, no le ha contado que hay cebo para dictadores con gran efectividad. Si este cebo sirvió para Franco, ¿por qué no para Sadam? Seguro que Franco cedió algo más que bases a EEUU. Desde luego, petróleo no. Posiblemente, ignorancia. ¡Será que Bush no está falto de eso!. En cualquier caso, si Bush le hubiese añadido cereales a la leche, quizá Sadam, al igual que Franco, le hubiera besado el culo. Claro que, suponer que Aznar conoce esta fórmula alimenticia, es mucho suponer. Deduzco, por su talante y su instinto bélico, que su colegio fue el mismo que el de los guerrilleros de Cristo Rey, muy diferente de los colegios unitarios de niños o niñas.

¿Y el Partido Popular? A mi juicio, perdido. Una verdadera pena. Cuando todo el mundo en España se había «convencido» de que el PP podía ser un partido de centro; cuando hemos sido capaces de pactar, negociar e incluso llegar a un grado de entendimiento que ni en determinados momentos se alcanzó con el PSOE; nada de nada. ¿Por qué en Inglaterra los laboristas dimiten? ¿Por qué son capaces de votar en contra de Blair más de un tercio de los diputados? ¿Por qué en España nada de nada? ¿Dónde están los demócrata cristianos y los del Opus? ¿No se han enterado que Dios a través de su representante en la Tierra ha dicho que no a la guerra? ¿Creen más en Aznar que en Dios? ¿O es que están confundiendo a Dios con Aznar? ¿Tan fuerte puede ser el cacique?. No lo creo.

¿Es que a nadie en el Partido Popular le preocupa la política de tierra quemada que está haciendo Aznar? ¿Es que nadie se da cuenta que, «como buen castellano», está representando el guión de los más populares refranes? -como me voy del convento, me cago dentro-.

Como secretario general de la UGT, creo firmemente en la democracia española, en la alternancia política y en la oposición seria y responsable. El silencio y el aprieta las filas del Partido Popular pueden traer consecuencias que nos perjudicarán a todos los ciudadanos.

No sirve decir «Queremos la Paz». Querer la paz por medio de una guerra es tanto como avalar cualquier violencia para conseguir un fin. Y bien sabido es que «el fin no justifica los medios».

Con toda la pena del mundo, pero con mucho gusto, hoy hubiese aceptado la leche en polvo y el queso por el Tomahawk. ¡Paremos la guerra!

Logroño, 1 de abril de 2003


¿EDUCAR PARA LA PAZ?
EL STE-RIOJA DICE NO A LA GUERRRA


Miguel A. Gil Benedí
Miembro del Secretariado STE-Rioja

El pasado día 30 de Enero celebrábamos el Día Mundial por La Paz y la No Violencia. En las aulas del centro educativo en el que trabajo, como viene siendo tradicional, realizamos actividades acordes con esta fecha. Pero este año, a diferencia de otros, mientras participaba con mis alumnos y alumnas en estas actividades, más de una vez sentí la necesidad de reflexionar en torno a una duda que rodeaba mi labor educadora: ¿Es ético participar en este tipo de dinámicas, donde puntualmente –a modo de poner en práctica los currícula del turista- rememoramos mediante lemas, canciones, leyendas, expresiones plásticas y otro sinfín actividades las bondades de la Paz, si al día siguiente volvemos a la “normalidad” académica no denunciando ante el alumnado la actitud de nuestros gobernantes, quienes enfatizan la necesidad de emprender con urgencia una guerra tildada de “carácter preventivo”?.

¿Es honesto, así mismo, silenciar ante nuestros jóvenes la paradoja que se nos presenta sólo con recordar que las autoridades riojanas, hace tan sólo unos meses, lanzaban campañas invitando a los centros educativos a firmar manifiestos de adhesión para ser reconocidos ¡¡con distintivos europeos!! por su compromiso con la Paz, y que estas mismas personas hoy, sorprendentemente, no sólo justifican, sino que manifiestan su apoyo a una campaña bélica que está siendo terrible para una población indefensa, como es la iraquí, bastante castigada ya por los desmanes de sus propios dirigentes?

Pues bien, no obstante las anteriores dudas, la microsociedad que representa el grupo-aula del que soy tutor participó en estas actividades demostrando con su realización tener una mayor sensibilidad y educación para la Paz que la que demuestran tener nuestros gobernantes. Estos chicos y chicas de 13 años trabajaron con interés para favorecer no sólo aquel día 30, sino durante todo el curso (y toda una vida) un clima de tolerancia y colaboración en el aula en la que comparten espacio educativo culturas y sociedades tan diversas como aquéllas a las que pertenecen los alumnos y alumnas de la misma: Marruecos, China, Cabo Verde, República Dominicana, Perú, España... Acordaron decorar las paredes del aula con algunos lemas que, en momentos de conflicto sobre todo, pudieran servirnos para resolverlos de manera humana, es decir, usando la inteligencia y la razón sobre la fuerza y la violencia. Buscamos conjuntamente numerosos lemas y, mayoritariamente eligieron como primero esta reflexión de J.P. Sartre “Cuando los ricos hacen la guerra, son los pobres los que mueren”. Hoy figura en lugar destacado de la clase.

Qué bueno hubiera sido que nuestros dirigentes hubiesen hecho el mismo ejercicio de reflexión que estos chavales. Tal vez así se hubieran dado cuenta de que Iraq, gracias a la última guerra de hace doce años y a las sucesivas sanciones e invasiones militares a que ha sido sometido por los países prósperos, es hoy una nación devastada. Según informes de las Naciones Unidas, en este periodo de tiempo han muerto más de un millón y medio de personas (de ellos ochocientos mil menores de cinco años) a causa del embargo. En un país que alberga las segundas reservas petrolíferas del planeta, la esperanza de vida se ha reducido ocho años, y la mortalidad materna e infantil se ha multiplicado por cinco y tres, respectivamente, desde 1990.

El iraquí es un pueblo de larga tradición anticolonial. En la zona, fue el primero en protagonizar una revolución republicana, en nacionalizar el petróleo y en impulsar para toda la población un programa de desarrollo y de mejoras sociales que le valió el reconocimiento internacional de diferentes organismos. Hoy se puede comprobar cómo estos doce años de embargo y ataques militares recurrentes han interrumpido los programas de desarrollo e incluso han demolido lo construido en veinte años. Una visita al Iraq de hoy nos permitirá comprobar el deterioro y expolio de su riquísimo patrimonio histórico; la falta de mantenimiento o destrucción mediante bombardeos de fábricas que, entre otras cosas, dispara las cifras de paro; el rebrote de enfermedades ya erradicadas; la imposibilidad de atender clínica y farmacológicamente los cánceres y malformaciones congénitas que se han multiplicado escandalosamente debido a los cientos de toneladas de uranio empobrecido arrojadas por el ejército norteamericano –y que afecta de manera muy especial a Basora y zona sur del país-; el deterioro grave del 65% de centros escolares; la malnutrición, contaminación medioambiental, enfermedades mentales...

Sin embargo, agencias de la ONU reconocieron que la eficacia del gobierno repartiendo la cartilla de racionamiento evitó durante estos años una previsible hambruna. Junto con esto, el reinicio de una incipiente actividad comercial con países vecinos está suponiendo que continúa la reconstrucción del país y que por primera vez en los últimos doce años se empiece a percibir una leve mejoría en algunos aspectos.

Los centros educativos, desde la perspectiva que ofrece un análisis sistémico de los mismos, deben realizar actividades sobre o para la Paz que tengan repercusión más allá de sus paredes. Una de ellas puede y debe ser el análisis y la valoración de acontecimientos como los anteriormente descritos, para despertar actitudes sólidas en los futuros ciudadanos adultos y maduros en que queremos que se conviertan nuestros chicos y chicas. ¿Por qué no establecer un debate en el aula en el que se defiendan de un lado el segundo de los lemas elegido por el alumnado –“La Paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa”, de Erasmo de Rótterdam y, por otro lado, se analice la postura de quienes hoy son nuestros gobernantes, los cuales justifican la guerra preventiva contra un pueblo que apenas ha comenzado a “levantar cabeza”?.

Seguramente, si realizamos el ejercicio anterior no deberemos dedicar mucho tiempo para que nuestros jóvenes alumnos entiendan que, como señaló el profesor Carlos Navajas al diario La Rioja, la guerra contra Iraq no está justificada ni es justa. Del mismo modo, ciertamente aún siendo tan jóvenes, comprenderán la verdadera urgencia de EE.UU. en provocar una guerra para conseguir lo que no han logrado completamente con el embargo (“devolver a Iraq a la era pre-industrial”) y someter directa y definitivamente al país a una tutela colonial directa.

Educar de verdad para la Paz supone, desde mi punto de vista, huir de posturas cómodas, neutrales, tímidas..., evitar la realización de actividades “típicas” sólo en días señalados e incorporar a nuestras aulas el debate y análisis sistemático de la realidad en la que estamos inmersos. En este sentido los educadores tenemos especial responsabilidad en la condena de cualquier tipo de violencia, más todavía tratándose de una guerra, que es la constatación del mayor fracaso del ser humano. Así, hoy debemos DECIR NO A LA GUERRA que han “vendido” como inevitable, cuando ellos saben bien que hay otros métodos legítimos para conseguir los propósitos beneficiosos que pretenden alcanzar con el conflicto.

Logroño, 31 de Marzo de 2003


CONTRA LA GUERRA, POR UNA DEMOCRACIA PLENA Y PARTICIPATIVA

Roberto G. Fandiño Pérez

Lo que ha venido denominándose como crisis de Irak resulta ante todo preocupante para el pueblo iraquí que es quien después de sufrir el Gobierno de un tirano impuesto por Estados Unidos y sus países satélites, tuvo que soportar una guerra y una serie de sanciones que han supuesto la muerte de cientos de civiles por inanición y falta de medicamentos. Para rematar la faena hoy asiste al espectáculo cínico de contemplar como quien les vendió las armas afirma que poseen arsenales secretos debajo de cada una de las dunas del desierto.

Una de las constantes de la política exterior de Estados Unidos a lo largo del siglo XX es que no deja de amparar y alimentar monstruos que más tarde se vuelven contra él y esto explica también el drama de terror e inhumanidad que supuso el 11 de septiembre, aunque esta afirmación sea una de las pocas que raramente se puedan escuchar en ese país, si exceptuamos las voces de algunos intelectuales previamente inscritos por el Gobierno y la CIA en una lista de personalidades antiamericanas. Como puede verse, cada vez nos parecemos más a lo peor de aquella nación, porque aquí quien no vocifera sobre paz exigiendo que se tiren bombas es tachado sin falta de antipatriota.

Algunas de estas personalidades tachadas de comparsas comunistas, por utilizar uno de los últimos moderados términos de nuestro presidente para calificar a todos los que se oponen a sus designios guerreros, pertenecen al mundo del cine. No resulta extraño, pues entre estas gentes, existe una larga y acendrada tradición de antibelicismo que comenzó con El gran dictador de Chaplin (1940) y que ha llegado hasta nuestros días.

Lo que no resulta tan fácil de entender y no deja de ser preocupante en lo que a los españoles nos toca, es que la toma de postura contra la guerra de los profesionales del cine en nuestro país haya dado tantos quebraderos de cabeza en una sociedad que se apresta a celebrar con gran aparato los 25 años de convivencia democrática amparados en la Constitución Española. Una democracia que en su corto caminar se ha visto acosada por quienes pretenden defender sus puntos de vista sembrando el terror con bombas, pistolas y disparos en la nuca, que fue objeto de varias intentonas golpistas y que asistió asombrada al uso por parte de la guerra sucia y la vulneración del Estado de Derecho como recurso desesperado e ilegítimo para acabar con la lacra del cáncer terrorista. Una democracia que hoy en día parece haber sido secuestrada por los tics autoritarios de quienes enarbolan la bandera del pensamiento único y el capitalismo sin miramientos oculto tras un cínico discurso paternalista que asegura obrar por el bien de los ciudadanos imponiéndoles medidas y políticas que éstos no desean, como han manifestado recientemente de forma masiva tomando para ello el que ha sido el espacio tradicional para hacerse oír, la calle. Parece que el Partido Popular ha terminado por fin su cacareado viaje al centro, aunque lo que no se nos dijo es al centro de donde y hoy descubrimos sin asombro que a lo más que pueden llegar es al centro de la ultraderecha norteamericana.

Quizás, la sin duda venturosa efemérides que nos aprestamos a celebrar debiera servir no para recrearnos en la propaganda autocomplaciente, sino para reflexionar sobre qué tipo de democracia queremos. Si deseamos una nación en la que se incida en una participación mayor de los ciudadanos o si lo que deseamos es continuar un modelo que se distancia de ellos y que sólo los tiene en cuenta cuando los necesita para cubrir las estadísticas de participación en unas elecciones que cada vez aparecen más vacías de significado. El segundo modelo se agota, tanto que en la nación que se jacta de ser la democracia más antigua del mundo los porcentajes de participación popular en las últimas elecciones han sido inferiores a un 40%, y eso por no hablar de un intrincado sistema de recuento que de haber ocurrido en cualquier otro país, como por ejemplo Zimbabue , hubiese despertado todo tipo de sospechas entre quienes dicen velar por las libertades en el mundo.

La democracia hacia la que debiéramos tender no puede construirse con alardes vacuos de patriotismo decimonónico, a golpe de banderas gigantescas y ceremonias importadas, sino articulando vías de participación que hagan sentirse a los ciudadanos más cerca de quienes les gobiernan y que deben ser representantes de lo que un día vino a llamarse soberanía nacional. De esta forma, si que se conseguiría que la mayoría de la gente de a pie se sintiera verdaderamente orgullosa de una nación sostenida en realidades alejadas de un ritual político mítico, como la importancia de lo público, la solidaridad, la razón o la educación en la igualdad. Nada de esto parece presente en estas modernas oligarquías democráticas que han conseguido que la mayor parte de los ciudadanos sienta la política como algo completamente ajeno a su realidad cotidiana, volcando sus expectativas y ansias en movimientos que además son tachados con desprecio como extraparlamentarios.

El mundo del cine ha logrado con sus protestas despertar el apoyo de la gente sencilla de nuestro país que ha vuelto a salir a la calle para mostrar su repudio a quienes no encuentran más recurso para resolver los problemas que el uso indiscriminado de la fuerza contra los más débiles, como lo hizo no hace muchos años indignada ante la ejecución por los verdugos de ETA del joven concejal de Ermua Miguel Ángel Blanco . Quizás, la gente común de nuestro país, de nuestra provincia, que como en la mayor parte de los lugares del mundo siempre abominará de las guerras porque conocen el dolor que causan, halla comenzado ya a desconfiar de quienes firman tratados, discursos, manifiestos y resoluciones con manos que, como escribía el poeta, derriban ciudades, doblan el globo de muertos y seccionan países teniendo además la desfachatez de asegurar que todo ello es en el nombre de la paz, como en un famoso fotomontaje de Josep Renau, en el que el Presidente de Estados Unidos de América se dirigía al mundo para hablar de paz armado hasta los dientes.

La paz nunca se podrá ganar con las armas que sólo sirven para engendrar odio y alimentar una espiral de violencia que se eterniza aumentando casi siempre el número de muertos, víctimas que quizás todos podamos evitar si juntos, como en el poema de César Vallejo con el que termino este pequeña exhortación, todos aquellos que hoy siguen llamándose hombres y mujeres de bien, tan alejados siempre de los mamporreros del poder deciden sumarse a la única batalla que vale la pena, la de un mundo mejor y más gusto mediante la globalización de los derechos humanos y la paz:

Al fin de la batalla
Y muerto el combatiente, vino hacia el un hombre
Y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! Siguió muriendo

Se le acercaron dos y repitiéronle
«¡No nos dejes! ¡valor! ¡vuelve a la vida!
Pero el cadáver ¡ay! Siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien mil, quinientos mil
Clamando: «Tanto amor y no poder nada contra la muerte»
Pero el cadáver ¡ay! Siguió muriendo

Le rodearon millones de individuos
Con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! Siguió muriendo

Entonces, todos los hombres de la tierra
Le rodearon; les vio el cadáver, triste, emocionado
Incorporosé lentamente,
Abrazó al primer hombre; echosé a andar...

      (César Vallejo, España aparte de mí ese cáliz)

El presidente habla de paz.
Fuente: Josep Renau, The American Way of life. Fotomontajes: 1952-1966, Barcelona,Gustavo Gili, 1977, p. 73.

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1 La situación creada con el recuento de los votos en las últimas elecciones de EE.UU. dio origen a múltiples bromas fruto del ingenio popular. Una de ellas, difundida por una profesora universitaria de la Universidad de Upsala (Suecia), hacia hincapié en la idea de que si no se hubiese tratado de Estados Unidos, un estudio detenido de lo sucedido no hubiera merecido más atención que la que se hubiera prestado a “otra triste historia de un pueblo predemocrático o antidemocrático en algún rincón perdido del planeta”. El texto completo en “Imaginemos que esto pasa en Zimbabaue”, El País, 26 de noviembre de 2000, nº 8.590.
2 Tomo el término tan sumamente acertado del profesor Emilio Lledó en “Emilio Lledó. El profesor feliz”, El País Semanal, 17 de noviembre de 2002, nº 1.364, pp. 10-15.
3 José Alvarez Junco, “Emoción compartida” en El País, 20 de julio de 1997, nº 7.374, pp. 11-12.
4 Dylan Thomas, “La mano que firmó el papel” en Poemas, Madrid, Visor, 1976, pp. 44-45.


BUSH " Soldadito de latón"

Keith F. Hatcher
D.N.I: 16.571.537-J
Calvo Sotelo, 18 – 2º - 26003 Logroño
khatcher@terra.es

El hecho de que sea Sadam Hussein un tipo no deseable, digamos, no justifica la actitud de un energúmeno empedernido como George Bush comportándose como un “soldadito de latón”, como dijo un miembro del parlamento del propio partido de Tony Blair. Vamos: hay otros tipos no deseables – como Mugabe, o Kim Il Sung/Kim Dae-jung/Roh Moo-hyun, o incluso Sharón si me obligas – y eso que soy más o menos pro-israeli. Pero no oigo al Sr. Presidente de América disparando con la boca para convencernos de que tengamos que atacar a los mencionados, pero ya.
Todo eso que estamos viviendo hoy es más o menos mucho ruido y pocas nueces: no es cuestión de que sí Iraq dispone de armas de destrucción masiva, como insiste tan vigorosamente Mr. Bush, sino que es una pura y sencilla vendetta personal montada por el clan Bush. Lo que Mr. Bush padre no logró en la Guerra del Golfo – eliminar a Sadam Hussein – lo pretende ahora su hijo, pero con una mentalidad de un Hitler pos-moderno difícil de comprender. El hecho de que Iraq se ha visto obligado a destruir unos misiles que por el tecnicismo de que superan en unos 30 miserables kilómetros el alcance permitido por la ONU, acentúa y subraya las verdaderas intenciones de Mr. Bush.
El hecho de que se han adherido a la postura norteamericana los señores Blair, Aznar y Berlusconi, es más una cuestión económica y un ciego intento de “quedar bien”: Aznar, para citar un ejemplo, ha estado recientemente en Florida, firmando unos jugosos acuerdos de negocios; Blair, para citar a otro político que pasa serenamente por encima de que el 25% de sus propios parlamentarios han votado en contra, sin mencionar que la mayoría de la población también, resalta la evidencia clara de que el Reino Unido siempre ha desentonado con todo lo que sucede en Europa.
Desde que se derrumbara la antigua Unión Soviética, Estados Unidos ha adoptado, sin vacilar, el papel de ser el policía del planeta, y, desde el ataque del WTC en Septiembre 2001, este sentido prepotente no ha hecho sino acrecentar: cargado de fobias el actual inclino de la White House se ha lanzado en una cruzada sintomática de una caza de brujas o un exterminio de rojos bajo la cama. Esto ya en sí demuestra más allá de toda duda que los políticos norteamericanos no han aprendido la lección del 11 de Septiembre. Tienen enemigos en todas partes del planeta, y en vez de ponerse todo oídos para escuchar cuáles son las quejas de los demás que habitan nuestro planeta, para que luego puedan hacer algo para remediar la situación para que sus enemigos desaparezcan, empiezan a gritar contra sus enemigos, que, en suma, existen precisamente por su propia ceguera. La nación más rica del planeta es también la nación más egoista, la nación que más contamina, la nación que menos ayuda a los países subdesarrollados.
Por supuesto no podemos permitirnos el lujo de que hombres poco fiables dispongan de armas potencialmente muy peligrosos. Pero me parece a mí, para seguir la misma regla de tres, que la ONU debe autorizar inspecciones de los armas de destrucción masiva que actualmente tienen en los Estados Unidos de América, Gran Bretaña, Francia, Rusia ……. Mientras tanto, prefiero que cuanto menos hagamos caso al Presidente George Bush (bis), mejor puede ir nuestro mundo. En las palabras sabias de Ralph Whitman todo queda muy claro: <<En los Estados Unidos de América, cualquiera puede ser el presidente. Y eso es lo que suele ocurrir.>>

Logroño, 3 de marzo de 2003


LA NECESIDAD DE PRESERVAR LA INTEGRIDAD DE LA LEGALIDAD INTERNACIONAL


Francisca Sauquillo
Eurodiputada - Grupo de los Socialistas
Presidenta de MPDL

I.- CONSIDERACIONES PRELIMINARES


El derecho internacional que consideramos todos como un ordenamiento jurídico integrado por un conjunto de normas y principios válidos y consensuados por todas las naciones para garantizar la convivencia, la armonía y la solidaridad en todos los ámbitos que abarcan sus relaciones, es hoy un instrumento importante que ayude a mantener el equilibrio de los intereses. El respeto de las normas y los principios que forman el pilar de ese derecho internacional es un elemento de estabilidad imprescindible en un mundo compuesto por más de un centenar de entidades estatales que tratan cada una de defender sus intereses económicos, políticos y sus valores culturales. La existencia del derecho internacional es el resultado, pues, de una necesidad social, ya que su ausencia y su violación abriría la vía hacia prácticas anárquicas y asentara las bases de una sociedad en la que la ley de los más fuertes será la referencia permanente. Una sociedad de estas características será siempre conflictiva e inestable.

Esta realidad obliga a un respeto y mayor consideración de la legalidad internacional. Como expresa claramente un adagio latino: “Ubi societas ibi ius” para significar con acierto: “Donde existe una sociedad, debe haber siempre una ley”, es en el interés de toda la comunidad internacional de trabajar para preservar la integridad de la legalidad internacional y obligar a cualquier nación rica y militarmente fuerte que sea de respetar esa legalidad en el interés de la paz y la seguridad internacionales.

La crisis de Iraq amenaza no sólo con romper los equilibrios de intereses asentados en la región del Oriente Medio desde hace años, pero también con debilitar, lo que es aún más grave, las normas del derecho internacional. De llevar la guerra a cabo sin un consentimiento de la mayoría de las voluntades de los demás miembros de la ONU, expresadas en el Consejo de Seguridad, se habrá administrado un golpe fatal a esta institución. Esta situación puede poner el mundo en un grave peligro ya que volverán las naciones a hacerse justicia sin consideración ninguna a la legalidad internacional inspirada en la mayor parte en los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas firmada en San Francisco el 26 de junio de 1945. Por otra parte, se habrá abierto las puertas y dado carta blanca a Estados Unidos para creer que puede fácilmente llevar a cabo en el futuro cualquier acción de su política exterior con o sin el visto bueno de la ONU. El mundo habrá permitido la instalación de una anarquía en las relaciones internacionales, o de un orden internacional a merced de una nación. Será el inicio de un imperialismo legalizado.

El fin de la bipolaridad simbolizada por la caída en noviembre de 1989 del Muro de Berlín, empieza a desvelar paulatinamente sus facetas negativas. El supuesto e imaginado equilibrio del poder entre bloques que vivimos durante la guerra fría nos garantizó una estabilidad relativa, que impuso al mismo tiempo cierta disciplina en la resolución de determinados problemas considerados graves en el ámbito de las Naciones Unidas. En efecto, la gestión y la resolución de estos problemas pasaban por un debate en el Consejo de Seguridad, tal como lo estipula la Carta de las Naciones Unidas, que otorga a esta estructura la misión de mantener, consolidar y garantizar la paz y la seguridad internacionales en beneficio de todas las naciones miembros de la organización mundial. La división del mundo en dos bloques tenía sus amenazas, pero ese mundo estaba impregnado por una disciplina y prudencia en el tratamiento de los asuntos internacionales. Desaparecida esta bipolaridad, varios fueron los análisis que auguraron mayor estabilidad y concentración de preocupaciones en los problemas de subdesarrollo y pobreza en los que están sumidos hoy más de dos tercios de la población mundial. No ha sido así.

La caída del muro de Berlín en noviembre de 1989 y la demostración de fuerza por Estados Unidos en la guerra contra Iraq en 1991 iniciaron una era con rasgos cuya lectura empieza a clarificarse. La Declaración del entonces Presidente de Estados Unidos, George Bush, en la que otorgaba unilateralmente a su país el papel de gendarme del mundo desvela hoy sus verdaderos significados ocultos hasta ahora. Ese papel no sólo consistía en garantizar la paz y el nuevo orden emergente como quiso pretender, sino también asegurar y consolidar los intereses de Estados Unidos en cualquier parte del mundo donde pudieran estar amenazados, independientemente que violaran o no las normas del derecho internacional. Es cierto que el nivel de interdependencia alcanzado hoy entre los pueblos hace que los intereses nacionales desborden las fronteras nacionales para extenderse más allá del espacio territorial. La dinámica de la globalización en la que las naciones del mundo se encuentran implicadas ha llevado a esta transfronterización, al mismo tiempo que ha ido creando valores culturales que consideramos universales. La defensa tanto de estos intereses como de estos valores debe hacerse conforme con las normas de derecho internacional.

Los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, los cuales suscitaron las diferentes marcas de simpatía a favor de Estados Unidos, vienen a servir hoy de argumento para iniciar una política de reconfiguración y rediseño geoestratégica de las regiones del mundo en las que Estados Unidos tiene determinados intereses. La lucha contra el terrorismo puede justificarse, pero de lo que se trata es de los medios utilizados para emprenderla. El mismo argumento vale para proceder al desarme de Iraq si este país tiene armas de destrucción masiva. No es la guerra el medio más apropiado para alcanzar este fin. De lo contrario, ¿nos preguntaremos para qué existen las Naciones Unidas? Las negociaciones entre la ONU y las autoridades iraquíes deben ser privilegiadas para lograr este desarme. Si Estados Unidos afirma tener las pruebas de que Iraq posee armas de destrucción masiva, que ayude a los inspectores de la ONU a localizar éstas para su posterior destrucción. Si no es así, cabe creer que los fines perseguidos detrás de estas alegaciones forman parte de una agenda oculta de Estados Unidos, lo cual convierte la iniciativa de guerra emprendida por el gobierno norteamericano en un acto ilícito. Lo más grave es la región donde quieren emprender dicha guerra. Quebrantada ya por otros conflictos como los que enfrentan los israelíes a los palestinos, los kurdos a las autoridades turcas...., podemos estar echando fuego a un polvorín de cuyas consecuencias no podremos controlar.

II.- ARGUMENTOS JUSTIFICATIVOS DE NO GUERRA

1.- Desde el punto de vista jurídico, la guerra que Estados Unidos pretende lanzar contra Iraq es ilícita, ya que viola tanto la Carta de las Naciones Unidas como las diferentes resoluciones e instrumentos internacionales en materia de uso de la fuerza en relaciones internacionales. Para empezar, el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales es una responsabilidad colectiva en la que se han comprometido todas las naciones del mundo. La toma de medidas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz, debe ser una iniciativa colectiva decidida de común acuerdo entre los países miembros de la ONU y representados en el Consejo de Seguridad, tal y como está estipulado en los artículos 1 y 39 de la Carta. Esta iniciativa no debe ser, de ninguna manera, un acto unilateral como lo pretende llevar a cabo Estados Unidos apoyados en esta cruzada por los gobiernos de Reino Unido y de España.

Por otra parte, esta misma actitud de Estados Unidos es contraria a la Resolución 2625 de la XXV Asamblea General de la ONU adoptada el 24 de octubre de 1970, la cual establece el principio de que los Estados, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas.

Tal amenaza o uso de la fuerza, según la misma Resolución, constituye una violación del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, y no se empleará nunca como medio para resolver cuestiones internacionales. Este uso de la fuerza prohibido por los textos internacionales, en el caso de hacerse realidad, se considera como una agresión, ya que la Resolución 3314 de la XXIX Asamblea General de la ONU adoptada el 14 de diciembre de 1974, la define como un uso de la fuerza armada por un Estado contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de otro Estado, o en cualquier otra forma incompatible con la Carta de las Naciones Unidas. Por tanto, esa guerra de agresión al pueblo iraquí constituye un crimen contra la paz que con arreglo al derecho internacional deberá entrañar responsabilidades.

Ante todo ello, Estados Unidos debe abstenerse de agredir a Iraq. Cualquier ataque a Iraq con fines de desarmarlo, si está establecido que este país pose armas de destrucción masiva, debe ser autorizado por las Naciones Unidas conforme con las normas en la materia, y no proceder de la iniciativa unilateral de un Estado. Tal procedimiento marca pasos hacia un orden anárquico en el que los derechos de los más débiles dejarán de beneficiarse de la protección de la ONU.
2.- Desde el punto de vista de la ética, la guerra contra Iraq es injusta e inmoral. ¿Cómo puede pensarse agredir a un país que, desde la guerra de 1991, no ha logrado todavía recomponerse y atender las necesidades básicas de su población? La guerra no hará más que agravar una situación económica y social ya catastrófica que vive el pueblo iraquí. Los centros hospitalarios carecen de medicamentos y otros medios necesarios para su funcionamiento. La tasa de mortalidad infantil ha subido considerablemente durante los últimos años. Buena parte de las infraestructuras de apoyo a la economía están destruidas. El embargo impuesto al país no ha hecho más que profundizar la miseria de los sectores marginados de la población0. Este panorama es tan preocupante que una agresión a Iraq sería una expresión de puro maquiavelismo de Estados Unidos y de todos los gobiernos que apoyan sus intenciones bélicas en esta región. El precio de las vidas humanas tiene un valor inestimable que va más allá de cualquier razón que se quiere dar a esta guerra..., si es que existe otra razón que la de fines estratégicos para controlar la explotación del petróleo.

Uno de los argumentos esgrimidos por las autoridades norteamericanas para justificar la agresión a Irak es el supuesto vínculo entre este país y Al Qaeda. Pero, nada asegura que la era postagresión será liberada de actas terroristas. La hipótesis más probable es el recrudecimiento de estos actos no sólo en Estados Unidos, sino también en muchos países europeos cuyos gobiernos habrán servido a los intereses de Estados Unidos en esta guerra. España será tristemente uno de ellos. En otros términos, la lucha por el terrorismo no debe hacerse creando humillación y frustraciones, al contrario debe emprenderse desde senderos transparentes, sin agendas ocultas, buscando siempre perseguir los verdaderos autores de estos actos. Estamos ya en Iraq sin haber capturado a Ben Laden, e iremos destruyendo pueblos y pueblos bajo falsos pretextos. Antes o después, se acabará pagando esta arrogancia.

Es cierto que los métodos de gestión gubernamental de Sadam Hussein no responden a las normas de la buena gobernabilidad y, por tanto, no contribuyen a eliminar las desigualdades e injusticias. ¡Pero cuántos dictadores en la misma región caminan por los mismos senderos explotando a sus pueblos y enriqueciéndose cada día de forma vergonzosa! Nuestros gobiernos los aceptan y avalan estos mismos métodos cuando les son aliados y velan por sus intereses. Esta política de doble rasero no tiene cabida hoy si queremos construir un mundo justo y respetuoso de los principios de paz y de igualdad entre todos los pueblos tal como vienen estipulados en la Carta constitutiva de las Naciones Unidas.

III.- A MODO DE CONCLUIR

La guerra contra Iraq es ilícita y no cabe en estos albores del tercer milenio. No se trata de defender el régimen de Bagdad ni la dictadura mantenida por Sadam Husein. La preocupación que nos habita es este riesgo de instalar en las relaciones internacionales un precedente y una jurisprudencia con consecuencias perjudiciales para el futuro de la sociedad internacional. Se instalará la convicción, aunque es así, pero esta vez con mayor fuerza, de que el poder en el mundo está en la potencia militar. Con ésta se puede imponer sus voluntades e intereses al margen de lo que recomienda la legalidad internacional. A partir de este momento, habríamos contribuido a la ruptura de los equilibrios que nos han ayudado hasta ahora a mantener la estabilidad aunque relativa. La guerra contra Iraq no es la vía adecuada y inevitable para eliminar las supuestas armas de destrucción masivas que posee Sadam Husein. Existen resoluciones del Consejo de Seguridad –la Res. 687 del 3 de abril de 1991 y la Res. 1441 del 8 de noviembre de 2002- que indican otros senderos por los que proceder a este desarme sin infligir ese castigo de la guerra al pueblo de Iraq.

Creemos que todos los esfuerzos deben centrarse en que las autoridades iraquíes cumplen con estas resoluciones. Y esta opción es posible. Por consiguiente, pedimos a todas las personas que expresen toda su condena frente a estas intenciones bélicas que no favorecen de ninguna manera un ambiente de paz y de concordia entre las naciones del mundo en estos primeros años del tercer milenio.

La preocupación debe ser la obligación de todos los Estados a respetar la legalidad internacional refiriéndose a lo que estipulan las normas y los principios del derecho internacional. Toda la responsabilidad en este asunto debe ser de la incumbencia del Consejo de Seguridad de la ONU, única estructura en la que el derecho internacional reconoce, en primera instancia, esta competencia de garantizar la paz y la seguridad internacional. Mientras ésta no haya ordenado un ataque militar a Iraq para proceder a su desarme, no es legal ni ético que Estados Unidos vaya amasando tropas y armas en las fronteras de Iraq. Una acción de esta índole es una agresión flagrante a este país cuyo pueblo está ya sumido en el hambre y las carencias básicas. Y no se puede aceptar este tipo de actuación, sobre todo si resulta que está fundada en intereses particulares lejos de ser una actuación a favor de la comunidad internacional.

Madrid, 2 de marzo de 2003


GUERRA NO, PAZ SÍ

Pedro Romero Llorens
S. Organización-UGT de La Rioja

¿Qué más necesita el Gobierno del PP para dar marcha atrás en su posición a favor de la guerra?, y aliarse con los países como Francia y Alemania que están haciendo todo lo políticamente posible para que la guerra no sea un hecho.

El pasado día 15 de febrero en España, y en todo el mundo, fue un clamor y un dejarse oír de muchos ciudadanos, donde manifestábamos nuestro rechazo a la guerra contra Irak.

El mensaje fue claro y contundente, y el Gobierno tiene que escuchar a los ciudadanos, decenas de millones de personas pedimos una resolución pacífica a la crisis.

A parte de los efectos negativos que supone una guerra, como son la destrucción, la muerte, la pobreza del país atacado, los trabajadores de todo el mundo somos conscientes de los efectos negativos de un ataque en el empleo, en la economía; porque sabemos que cuando ocurre algo en el ámbito mundial lo notamos en los puestos de trabajo y en la compra.

La posibilidad de un ataque ralentiza la recuperación, enfría la economía y se frenan el consumo, las ventas y la producción y, aumentarán los precios de los productos como consecuencia del encarecimiento del barril del petróleo.

España debe cambiar de posición y mostrar firmeza y valor para mantener el proceso de la ONU y que la dictadura Iraquí cumpla plenamente la resolución.
Uno se pregunta ¿por qué el empecinamiento y ese seguimiento tan fiel a Bush?

Todos nos imaginamos el por qué de la guerra, el peligro de Irak contra el mundo es sólo una excusa, lo que se está diluyendo es quien controla el petróleo en la zona, no me cabe la menos duda que esta guerra es una estrategia estructural y permanente de la dominación global que utiliza la fuerza militar par controlar a las personas y los recursos estratégicos como el petróleo.

El Presidente de los Estados Unidos tiene los objetivos claros: mantener el imperio económico y militar, garantizar el acceso y control del petróleo para sus empresas americanas y sacar a la economía americana de la crisis económica.

En esta sociedad llena de intereses, ¿qué va a sacar España posicionándose en contra de la mayoría de los países europeos y del mundo?, a mí modesto entender NADA, o simplemente las migajas que le dé el prepotente de Bush.

El Gobierno Español está solo en el Parlamento, está en contra de la mayor parte de los países europeos y está en contra del pueblo español, que es el que le ha elegido.

Esta posición tan radical , no solo en este tema, sino también en otros, lo tendrá que pagar más bien pronto que tarde, queremos un Gobierno que haga más Europa, que exista un frente Europeo contra el imperialismo americano y queremos un Gobierno que se posicione radicalmente a la guerra.

Luchemos por el bienestar de los pueblos y con un mensaje único GUERRA NO, PAZ SÍ.


LA OTRA GUERRA

Abel Mora y Peciña
Doctor en teología. Licenciado en Derecho

Cuando un 11 de Septiembre del 2000 el corazón de las torres gemelas de Nueva York estalló roto, un escalofrío de terror sacudió el mundo. Y se apretó, se apretó, como para darse más fuerza unidos. Y cuando se fue a buscar a los terroristas, calló. El terror no podía campear a sus anchas. Y quedó la página de Afganistán. Y el mundo calló.

En esta guerra, en estos aires de guerra, no. Algo distinto está pasando. Los líderes no están unidos, no lo ven claro. Y el Papa dice que no. Y el episcopado alemán dice que no. Dicen que no al terror, pero dicen que no también a esta guerra que amenaza como un volar de buitres negros, negros. Y empujan a las Naciones Unidas a que actúen en los dos polos. Y el episcopado español empieza a sumar voces: el Cardenal de Madrid convoca a una vigilia de oración por la Paz, "porque es posible cambiar el curso de los acontecimientos y crear un nuevo clima de paz". Y el arzobispo de Tarragona , Luis Martínez Sistach, hace una llamada en las fiestas patronales a la paz. Y el arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, clama: "No a la guerra, a ningún tipo de guerra. ¡Lo importante es la paz!". Y le siguen el arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, que hace un llamamiento al gobierno "para que busque por todos los medios la paz". Y el arzobispo de Zaragoza, Elías Yanes. Y el de Valladolid, Braulio Rodríguez. ¿Qué pasa con esta guerra? Y escriben magistrados de prestigio. "¿Por qué no se ha constituido un Tribunal Internacional ad hoc...? ¿por qué no someterse a la decisión de éste? Y directores de periódicos analizan que "la guerra es evitable".
Y del otro lado del mar, de Porto Alegre, donde se acaba de reunir el Tercer Foro Mundial, más de cien mil personas claman: "No". Y cantan el "Imagine" de John Lennon. Y el lingüista estadounidense, Noam Chomsky dice no y apunta otros motivos: "el petróleo". No me lo creo, no me lo puedo creer para unos líderes que están llevando el timón del mundo. Y el actor americano Danny Glover dice también no; y que "Son los intolerantes, los que cierran los ojos a la justicia, los que promueven la guerra" ¿Será verdad? ¿Qué pasa con esta guerra?
Para una guerra justa- ¿puede haber hoy guerra justa?, deben constar, al menos tres certezas: Que con certeza tienen esas armas de destrucción masiva; que con certeza moral, las van a usar contra la humanidad; y la tercera: que no se cause mayor mal a la humanidad que el que intentan evitar. Si no, ni es lícita, ni es justa, ni es ética y moral, Virtudes que deben adornar a los estadistas que rigen al mundo. Que deben tener también las tres CES: Cabeza, Corazón y Coraje. Y las tres a la vez. Si una de las tres falla, no es buen estadista, no es digno de regir ni un trozo de humanidad.
Es la otra guerra la que deben hacer: contra el hambre, contra la miseria, contra la pobreza. Ësta sí que tiene las tres certezas: Es cierto, ciertísimo que hoy miles, millones de hombres y mujeres; miles, millones de niños mueren. Y segunda certeza: mueren de hambre, de pobreza, de miseria. Y son inocentes. Si basta abrir el televisor y mirar a esos niños de ojos negros inmensos, que miran y miran. Y ver a esas madres con los senos flácidos, sin vida. Y ver a sus hijos agarrándose a ellos, para buscar la vida, que no les pueden dar. Y que se les mueren en sus brazos sencilla y trágicamente de hambre. ¿Puede haber algo más terrible para una madre? Para un padre que ve partir a los seres que ama y no puede darles nada, nada. ¿O ellos no son personas? ¿O no lo ven los líderes de la humanidad? ¿Y no se claven esos ojos? Esto sí que son bombas ciertas, ciertísimas, letales, negras. Miles de bombas, millones de bombas. Y la tercera certeza: que si los líderes del mundo quieren, si los países fuertes se unen, millones de niños tendrán pan y agua y sonrisas. Y millones de hombres y mujeres vivirán.
Es la otra guerra. La que deben librar los líderes del mundo hoy. Si lo ha dicho el líder inglés en un discurso de antología en Mozambique y Johannesburgo. De antología. ¿O eran sólo palabras? No lo creo en un caballero así, no lo puedo creer, no lo quiero creer. Si todos ellos han firmado los Derecho Humanos Universales. ¿Universales? ¿Pero lo creen de verdad? Ojalá el líder inglés se pasee por las cancillerías y los gobiernos de esta maravillosa Europa para reclutar caballeros para esta otra guerra. Como una nueva Tabla Redonda del Nuevo Milenio. Caballeros de la Humanidad. El Presidente del Brasil ha saltado de Porto Alegre a Davos, Suiza, al Foro Económico Mundial " a proponer un plan mundial, un acuerdo mundial para luchar contra el hambre". Para la otra guerra. ¿Cuántos caballeros de la Humanidad se van a alistar? Sólo los que tengan las tres CES con mayúscula. Porque hace falta mucho Cor