La Inmigración: ¿Oportunidad o problema?
Por otra parte España ha sido un país que, especialmente en el pasado S. XX, ha conocido a fondo la emigración, ha echado fuera a millones de ciudadanos que han debido buscarse la vida en otros países, incluso en otros continentes. Ahora sin embargo, y de forma muy rápida, se ha convertido en país de inmigración: Ha recibido millones de personas que, nacidas fuera de su territorio, buscan aquí trabajo y futuro. La situación nos coge desentrenados y corremos el riesgo de no saber resolverla bien. Depende de nosotros, del conjunto de la sociedad, que se convierta en una oportunidad de desarrollo y progreso o en un problema y una serie de conflictos. Parece necesario reflexionar y debatir sobre este importante fenómeno social para acertar en la respuesta.
La terrible dicotomía de la clase política con el fenómeno migratorio. Julián
Olagaray Existen ya informes de avalado prestigio que evalúan las consecuencias del fenómeno migratorio en nuestra economía. Lejos de vagas apreciaciones sobre dicho impacto, un elaborado informe de" La Caixa " revela que sin el aumento de la mano de obra extranjera, la economía española no hubiese obtenido las contundentes cifras de crecimiento económico de los últimos años. De hecho el PIB per cápita -cifra que mide el bienestar económico de las familias- hubiese caído al 0,6% en lugar de aumentar hasta el 2,6% alcanzado en los últimos 10 años. O que la mitad del aumento del consumo se debe a la repercusión de la población extranjera en el mercado. También en el ámbito de la Seguridad Social donde el aumento de las cotizaciones generadas por el trabajo de los inmigrantes ha alejado las cifras de situaciones caóticas en las que quedaba en riesgo la viabilidad del sistema, aumentándose incluso los fondos de reserva. Continúa el informe de la entidad financiera, diciendo no solo esto, sino que en los próximos 20 años nuestro mercado de trabajo necesitará asumir cuatro millones más de trabajadores extranjeros para continuar con las cifras actuales de crecimiento económico. Cabe entonces preguntarse cual es el motivo por el que amplios sectores de la población consideran la inmigración como el primer problema de nuestro país, o por qué se sigue pensando que son demasiados extranjeros los que ya están aquí. ¿Por qué no se llega a acuerdos de estado entre los principales partidos políticos evitando sacar rendimientos electorales de este fenómeno?. ¿Cuál es el motivo por el cual no somos capaces de establecer cauces de encuentro intercultural que bajo el respeto mutuo favorezcan la convivencia y la integración social de los inmigrantes en España?. Probablemente, la clase política debería ser la primera en reaccionar y dar ejemplo a la sociedad superando la terrible dicotomía en la que se encuentran al no poder declarar abiertamente esta realidad, cuando son conscientes de ella, simplemente por no defraudar a "sus electores", a los que es mas fácil atraer con mensajes simplistas y xenófobos. Logroño, 14 de noviembre de 2006
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