| La
mujer trabajadora
Es
el momento de reflexionar acerca de las condiciones vitales y laborales
de las mujeres trabajadoras en el mundo y en la sociedad. Es evidente
que se han producido logros favorables a la mujer pero, ¡ojo! no
todos;
- La
tasa de paro femenina es el doble que la masculina.
- Los
salarios de las mujeres son un 30% más bajos
que los de los hombres, desempeñando trabajos
de igual valor.
- Las
mujeres dedican 5 horas más por jornada laboral
a las tareas domésticas, convirtiéndose
en su segundo centro de trabajo
En
definitiva, ¿Existe una plena equiparación entre las condiciones
laborales o profesionales del hombre y de la mujer?
LA MUJER NO HA DE DEMOSTRAR NADA...
BLS
Pese
a que encontraré serios detractores, he de comenzar esta
pequeña reflexión cuestionando que este debate esté compuesto,
casi exclusivamente, por firmas femeninas. No es precisamente la
mujer la que tiene que asumir su cambio de identidad. También he de aclarar que, personalmente, rechazo, por principios,
la celebración del Día de la Mujer Trabajadora. Dedicar
una jornada al reconocimiento del trabajo de la mujer significa convertir
la normalidad del hecho consumado en una condición excepcional.
Considero, firmemente, que la mujer no ha de demostrar nada, pese a los
tópicos. Todo hombre que haya compartido vida o trabajo con una
mujer es consciente de que existen, como en todo, ejemplos mejores y
peores de profesionalidad, dedicación y rigurosidad laboral. Otra
cuestión es la manifestación pública de su reconocimiento.
No es menos
cierto, sin embargo, que hombres y mujeres no viven y trabajan en condiciones
de igualdad. Para quienes todavía piensen en las
diferencias físicas como base de esta circunstancia cabe puntualizar
que, aunque todavía muchos puestos de trabajo necesitan la fuerza
bruta, la propia transformación e innovación de los procesos
productivos hacen cada vez más prescindible este esfuerzo físico.
De modo
que, hoy en día, la necesidad de una excelencia física
es mínima (por no entrar a recordar que la mujer también
ha desempeñado, y sigue haciéndolo, labores tan físicamente
duras como las agrícolas); lo que me lleva a otra cuestión:
si los hombres, principales empleadores de este país, son conscientes
de que la mujer está perfectamente capacitada para la gran mayoría
de los trabajos, ¿por qué rechazan a la mujer más
frecuentemente que al hombre en empleos que podía desempeñar
sin ningún problema?, o ¿por qué la mujer encuentra
más obstáculos que el hombre para ocupar un puesto de responsabilidad?,
o ¿por qué se dan graves diferencias salariales entre hombre
y mujer en empleos de igual valor? Demasiadas cuestiones sin sentido
para dar a todas ellas una respuesta lógica.
Coincidiré con algunos de mis compañeros de debate en
que la base de este y muchos otros problemas es, por lo tanto, cultural,
fruto de una educación trasnochada de la que, desgraciadamente,
he de culpabilizar en gran medida a las mujeres. Pese a la contradicción
que supone, muchas mujeres (cada vez menos, afortunadamente) todavía
siguen empapadas de una cultura injusta impuesta, desde hace siglos,
por hombres. Si un niño sigue percibiendo que son su hermana y
su madre quienes hacen las tareas domésticas la lógica
hará que, salvo que desarrolle a lo largo de su vida una sensibilidad
especial, se acomode en esa desigualdad. Y este "cuadriculado" esquema
de valores será el que rija gran parte de su vida.
No obstante,
existe otra variante del problema. No seré yo quien
niegue el avance de la mujer, pero soy crítica al evaluar su alcance.
Ya no se cuestiona a la mujer que decide trabajar fuera de su casa pero,
curiosamente, ésta todavía se mantiene terriblemente ligada
a las tareas domésticas en la gran mayoría de los casos.
Por lo tanto, en términos absolutos, la mujer sólo ha avanzado
en el refuerzo de sus libertades teóricas porque, en la práctica,
sigue trabajando en su casa y, además, ha añadido un trabajo
fuera de ella. Afortunadamente, repito, cada vez hay más hombres
que se "resignan" a socializar las cargas domésticas.
Por otro
lado, pese a que me cuesta creerlo, he de reconocer que el hombre ha
generado una especie de rechazo al cambio de los esquemas de poder.
Hasta ahora, hemos vivido en una cultura en la que se ha alimentado
la contraposición entre hombre y mujer. Se han resaltado más
sus diferencias que sus semejanzas, lo que nos ha llevado a una especie
de ridícula competición entre sexos que, llevada a su extremo
y partiendo de los avances reales de la mujer, puede haber creado en
los hombres un cierto temor a perder, de alguna forma, su autoridad y
su cuota de poder. De ahí, los constantes obstáculos que
impiden a la mujer llegar a desempeñar cualquier responsabilidad
en una esfera pública.
He de reconocer
que existe una cuestión que no entiendo: los
casos en los que, aún reconociendo la valía profesional
de una mujer, ésta cobra menos que un hombre desempeñando
su mismo trabajo. La única explicación que se me ocurre,
aunque sea disparatada, es que se aprovecha la falsa imagen de debilidad
de la mujer en los propios criterios economicistas de la empresa para
justificar un menor salario. Sea o no la clave, lo cierto es que las
diferencias existen.
Quiero finalizar
este artículo apelando a la responsabilidad
de las mujeres en el proceso de cambio que se está vislumbrando.
No es cierto que estemos viviendo un periodo clave de transición.
Deberán ser nuestros hijos que, bajo la nueva educación
que nosotras les ofrezcamos, eduquen también en igualdad. El sistema
es todavía demasiado inmaduro para que, libremente, el hombre
ofrezca una parcela de lo que tradicionalmente le ha correspondido y
lo asuma sin miedo al cambio.
EL
MUNDO DEL TRABAJO Y LA DESIGUAODAD DE GENERO
Maite
Mola
Responsable
del Area de la Mujer de IU Fedreral
Vivimos
en sociedades basadas, pese a todos los avances, en un modelo de creciente
desigualdad: entre mujeres y hombres, entre ricos y pobres; y, recorriéndolo
todo, entre trabajo y capital, en la era de la globalización
neoliberal, con una enorme desproporción
en el reparto de la riqueza. En el caso de las mujeres, si bien los Tratados
Internacionales, las Constituciones y las Leyes consagran la igualdad,
e incluso hay avances normativos contra la discriminación, la
realidad de ese modelo desigual se impone tozuda.
La desigualdad
en el aspecto laboral entre hombres y mujeres, tiene su traducción inmediata en varios aspectos, voy a citar aquí alguno
que puede servir de debate, junto con otros muchos que supongo que irán
surgiendo:
Los problemas
que las mujeres tienen para integrarse en el mundo del trabajo asalariado
son tanto cuantitativos, por cuanto la limitación
de posibilidades y oportunidades; como cualitativos, ya que son muchos
los sectores laborales a los que las mujeres no pueden acceder. En los
que acceden, los contratos precarios son la mayoría para nosotras,
los salarios un 30% más bajos que el de los hombres, y el empleo
a tiempo parcial también es fundamentalmente femenino.
La conciliación familiar y laboral debería estar destinada
a la concienciación de los hombres, ya que son ellos los que no
consiguen conciliarse con las responsabilidades que la vida en familiar
comporta. Todas las medidas legales que se adopten en este sentido, deben
llevar aparejadas otras, como una auténtica coeducación,
no sólo al nivel básico de los centros escolares, sino
también desde la exigencia en las empresas, públicas y
privadas, de una auténtica política de equiparación
entre los sexos: en los horarios, en los contratos, en los salarios,
en la promoción .
No sólo hay que educar para compartir el empleo, sino todo el
trabajo que deviene de mantener el bienestar de las personas que conforman
el núcleo familiar (éste conformado tradicionalmente o
no); El ocio y el tiempo libre, la capacidad individual de disponer de
la propia vida, son elementos que influyen decididamente en la felicidad
de las personas, por eso hay que reivindicarlos para todo el mundo y
no sólo para una parte.
Y me gustaría
acabar estos breves apuntes diciendo que la lucha de las mujeres lejos
de ser innecesaria, conseguida la igualdad formal, es imprescindible
en el camino de conseguir un mundo realmente justo y solidario.
18
de marzo 2004
El EL EDIFICIO LABORAL DE LA MUJER SE DERRUMBA
Soledad Ruiz Seguín
Secretaria Ejecutiva Confederal de UGT
El
panorama laboral de la mujer se torna cada vez más complicado
en nuestro país. Y más cuando sabemos que, a pesar de bajar
el paro en el mes de febrero, el desempleo de la mujer volvió a
aumentar en 5.441 personas, situándose la tasa en el 13,4%, según
fuentes del INEM (aunque según datos de la Encuesta de Población
Activa -EPA- esa tasa aumenta al 15,8%) números que duplican con
creces las tasas de paro masculino.
Con
los datos de precariedad, la imposibilidad para la mayoría
de mujeres de poder conciliar familia y trabajo, las pocas ayudas institucionales,
la ausencia de promoción, la inaccesible promoción continua...
podemos seguir construyendo el edificio en el que se cobijan las mujeres
dentro de nuestro mercado laboral. Las grietas, goteras y el peligro
de derrumbe consiguen que muchas de ellas abandonen sus puestos de trabajo
y se dediquen, porque les sale más rentable, por cansancio o por
desilusión, a sus tareas domésticas. Una perspectiva que
hunde a las mujeres en el desaliento y en el anonimato.
Para
UGT, las medidas dirigidas a facilitar el acceso al empleo y las dirigidas
a aumentar la calidad se refuerzan entre sí. Por ello,
las perspectivas de creación de empleo de larga duración
dependerán de que sea mejorada la relación entre calidad
y cantidad de empleo. Ya los Consejos Europeos de Lisboa y Niza han señalado
que las diferencias en el empleo entre mujeres y hombres impiden la cohesión
social y frenan el crecimiento económico, entre otros factores.
La
tasa de actividad de las mujeres españolas con la media de
la UE es muy inferior a la tasa de referencia europea, ocho puntos porcentuales
menos en España. Todo esto no hace más que poner de manifiesto
que todavía existen en nuestro país obstáculos culturales
fuertes en el acceso de las mujeres al trabajo remunerado y una falta
de recursos suficientes para la atención a personas dependientes
que retienen a un importante número de mujeres alejadas del mundo
laboral. Estos estereotipos culturales existentes van a condicionar el
acceso de las mujeres al empleo, junto con las escasas garantías
de acceder a trabajos de calidad y por tanto del riego a perder el empleo
con facilidad.
Otro
dato significativo del resquebrajamiento del edificio laboral de la
mujer y de la discriminación por sexos en España es
que del total de personas ocupadas en el sector público, el 48,28%
son mujeres. Es decir, que cuando el sistema de acceso al empleo es objetivo,
las mujeres encuentran obstáculos o ventajas de acceso en la misma
medida que los hombres.
Con
este horizonte, desde la Secretaría Ejecutiva Confederal
de la Mujer de UGT exigimos al próximo Gobierno que salga de las
urnas que aumente, con cargo a los Presupuestos Generales del Estado,
el gasto y la eficacia de las políticas activas de empleo para
garantizar la integración laboral de las mujeres y que, al mismo
tiempo, dé mayor participación a los interlocutores sociales
para definir esas políticas. Sólo así, aplicando
políticas integrales que tengan en cuenta parámetros que
garanticen la calidad en el trabajo se pueden corregir estas situaciones.
Madrid,
3 de marzo de 2004
EL PP NO HA CUMPLIDO
DEP.
DE LA MUJER
FES
UGT DE LA RIOJA
Como
ha quedado demostrado durante estos años de mandato del
PP, no han sabido, o "querido" hacer nada de nada para que
la tan nombrada por su gobierno de la "conciliación de la
vida familiar y laboral", ya que la menciona ley solo ha contribuido
a favorecer económicamente a las empresas y no han tenido ninguna
repercusión en la reducción de la tasa de paro de la mujeres,
espero que el 14 de marzo la ciudadanía sea responsable con su
voto para que a través de un gobierno que realmente crea en reformas
progresista para la mujer y en la necesidad urgente de aumentar los servicios
sociales para atender a personas dependientes y en general : niños
y niñas, personas mayores, personas enfermas o con discapacidad,
es necesario distribuir los recursos sociales en función de las
necesidades de cada una.
Es
necesario establecer el derecho de la educación infantil de
los niños entre 0 y 3 años. Debe ser obligatorio garantizar
por parte del gobierno plazas en guarderías públicas en
los siguientes términos :
- garantizar
como mínimo que el 20% de nuestros niños/as
de 0 a 1 año tengan derecho a una plaza de guardería.
- para
niños/as de 1 a 2 años, garantizar el
50% y para los niños y niñas de 2 a 3 años,
garantizar que al menos el 80% tengan ese derecho.
Es
indispensable acomodar los horarios de colegios y guarderías
a nuestros horarios laborales.
Espero
que entre todos y todas hagamos posible que el 14 de marzo de marzo
tengamos un gobierno que crea en la igualdad y así lo plasme
en sus política.
Logroño,
5 de marzo de 2004
NOSOTRAS
Trabajadora
ilusionada No
voy hablar de problemas. La mujer trabajadora de hoy vive mejor y más satisfecha que la mujer trabajadora de ayer. Trabaja como
un hombre, cuida el hogar como un ama de casa, cuida a los hijos como
una niñera, hace dieta y, además, lo mejor de todo, lo
hace con una sonrisa en los labios porque lo hace de corazón y
no por obligación.
Nosotras
no necesitamos ser jefas o tener subordinados a los hombres para creernos
en un escalafón mayor. Es la sociedad la que mira
por encima del hombro y se sorprende de este tipo de situaciones que
considera extraordinarias. Y por qué. porque no confía
en el intelecto femenino ni en su capacidad. Pero si algo tenemos en
común las de nuestro sexo, es que una mujer arriba vale lo mismo
que una mujer abajo. Y no necesitamos el reconocimiento masculino para
creerlo porque por primera vez en la historia, no sólo lo creemos,
sino que lo somos. Así que no se preocupen las mujeres, caminando
se hace el camino y nosotras, desde que nos levantamos hasta que nos
acostamos, demostramos que ya hemos andado suficiente.
Logroño
4 de marzo de 2004
UNA
FALSA HOMOGENEIDAD
Alberto
Martín del Moral
Oficina Técnica de Prevención de Riesgos Laborales
UGT de La Rioja
La
Salud se define por la Organización Mundial de la Salud (OMS)
como el estado completo de bienestar físico, mental y social,
y no solamente la ausencia de enfermedades.
Con
esta definición, nos damos cuenta que existe un desconocimiento
generalizado sobre la salud de las trabajadoras, puesto que la atención
sobre ésta hasta el momento se ha centrado principalmente en aspectos
parciales de su salud, siendo la mayoría relacionados con la salud
reproductiva.
Desde
la perspectiva de género, la actual prevención de riesgos
laborales, contempla y trata a la población trabajadora desde
una falsa homogeneidad basada en un modelo masculino sin tener en cuenta
la segregación ocupacional del mercado de trabajo, la consecuencia
de esta realidad es la existencia de unas características específicas
en el trabajo realizado por mujeres (por todos conocidos).
Tengo
la esperanza de que se pueda avanzar en la consecución
de un concepto global e integral de la salud en el trabajo, que debe,
por tanto, contemplar todos estos aspectos y apostar por un entorno laboral
más saludable y participativo para tod@s.
Logroño,
4 de marzo de 2004
LA LUCHA
SINDICAL CONTINÚA
Lara
Manero Elorza
A la hora
de reflexionar sobre el papel de la mujer trabajadora en la actualidad,
varias son las preguntas que rondan en mi cabeza, preguntas que la
mayoría de las veces no encuentran respuesta ética
ni moralmente convincente.
Recién iniciado el Siglo XXI, (Coincidiendo a su vez con el 25ª aniversario
de la Constitución Española ) no debemos caer en la idea
de que la desigualdad entre hombres y mujeres en el ámbito laboral
es un hecho natural de la propia naturaleza, contra la cual poco o nada
podemos hacer. Sería entonces absurdo intentar luchar contra semejante
magnitud.
El problema
surge por el continuo proceso de destrucción de la
identidad femenina, debido a que la mujer ha sido la gran protagonista
de cualquier proceso de innovación y ha pagado el precio de todo
cambio habido en la sociedad, lo que da como resultado que el género
masculino ha reforzado su posición dominante, ha creado un ámbito
por y para ellos, donde ni siquiera deben demostrar los valores que les
cualifican, sino que éstos se les presuponen por su condición
de varón.
Así las cosas, debemos afirmar que la sociedad actual esta construida
sobre un pacto de división sexual del trabajo, donde la esfera
que ocupan las mujeres está relegada a un segundo plano, de tal
modo, que el paso de uno a otro ámbito supone para el género
femenino demostrar que posee las cualidades específicas para ocupar
esas posiciones, no dejando de encontrarse en esa dura tarea importantes
obstáculos como son la escasa eficacia de la conciliación
de la vida familiar y laboral, el alto índice de desempleo femenino,
la contratación temporal, etc.
El efecto
de ello es la insuficiencia con la que ambos ámbitos
son cubiertos. En esta sociedad tan competitiva en el ámbito laboral,
no podemos caer en la idea de dividir el trabajo en función del
sexo de las personas, ya que todo ello conllevaría una escasa
cualificación en los distintos organigramas funcionales societarios
.Cabría pensar entonces en la posibilidad de una combinación
de elementos como respuesta a tan arduo problema, superponiendo responsabilidades,
independientemente del sexo de la persona trabajadora.
Por todo
ello, y reflexionando sobre todo lo anteriormente expuesto, debemos
seguir luchando para la consecución de estos logros, tan
cercanos pero a la vez tan lejanos, todavía hoy, de conseguir.
Y para ello, es preciso concienciar al género masculino de la
valía profesional y aptitud cualificada de las mujeres para el
acceso al mercado laboral, evitando más medidas legislativas "eficaces " entre
líneas pero de inútil aplicación.
Logroño, 3 de marzo 2004
LA VUELTA A CASA DE LA MUJER
Laura
Remón
De
nuevo 8 de marzo, de nuevo recordar, de nuevo manifestar, de nuevo
informar, divulgar y celebrar el día de la Mujer Trabajadora.
Miedo
me da que en este país se siga mirando hacia el modelo
norteamericano, porque si es así, el 8 de marzo terminaremos celebrando
otra historia muy, muy diferente. Soy pesimista en estos instantes y
tiene la culpa un artículo de prensa de investigación social
que leí hace unas semanas no sin cierto recelo, sobre "La
vuelta a casa de la mujer norteamericana", como en las años
50, pero con la diferencia de que estas mujeres son mayormente Licenciadas
y con Master en Columbia y Yale. ¿Talentos? Es obvio que la mujer
con una situación económica más baja ni siquiera
se lo plantean aunque quiera.
La
vuelta a casa, al hogar.al retroceso de todos los logros hasta el
momento conseguidos con la vida, el sacrificio y la constancia y de muchas
mujeres. Alguien que ahora recuerdo, dijo una vez: "que hacía
atrás ni para coger impulso".
Se
les olvida a estas mujeres que el trabajo en una de nuestras mejores
armas, por no decir la única, para ganar cuotas de igualdad. Siempre,
eso sí, que estemos presentes en puestos Directivos y en las negociaciones
colectivas "redefiniendo" los niveles salariales de los puestos
de trabajo mayoritariamente cubiertos por mujeres. Ya que seguimos teniendo
menores prestaciones que los hombres y deben estar equiparadas, como
hace referencia el artículo 14 de la Constitución.
Pienso
que la mayoría de las mujeres que toman la decisión
de "volver a casa", allí o aquí, se debe en alguna
medida a la no participación del hombre en la responsabilidad
familiar y doméstica.. Con lo cual debemos educar a nuestros hijos
por y para la igualdad con el ejemplo de la participación de la
madre en el mundo laboral y con la íntima convicción del
hombre de que los hijos son cosa de dos, haciendo extensible las medidas
legales de maternidad -paternidad- al hombre y sin olvidar compartir
las atenciones a nuestras personas mayores.
Todo esto se resume en RESPETO, RESPETO MUTUO entre hombre y mujer,
sin olvidar el firme compromiso de la sociedad y de los estamentos sociales
para velar y fomentar la igualdad.
Y
olvidemos la "vuelta a casa", que es un cuento de hadas,
dragones y castillos que sólo nos sirve para inducirnos al sueño.
Logroño
1 de marzo de 2004
MUJERES OLVIDADAS
Teodoro
Tomás Garrido
S.
General de UJP de la UGT de La Rioja
Puede
parecer que quiero decir que todas las mujeres están
en el olvido, pero nada más lejos de mi intención, y
si no veamos cómo en estos tiempos la mujer ha ido logrando
espacio en los medios de comunicación, o la cada vez más
amplia militancia a través de los diferentes y plurales movimientos
reivindicativos. Sin embargo considero que hay un sector de mujeres a las que la sociedad,y
en alguna medida los movimientos reivindicativos no tienen en cuenta. Me
refiero a la mujer mayor, esa mujer de la generación de
los años veinte que hoy son las jubiladas. Mujeres que en un
gran porcentaje, dedicaron su vida a ser la compañera, la que
tuvo que administrar el exiguo salario de su compañero para
poder llegar a fin de mes. La que tuvo de ser la educadora de sus hijos.
La que tuvo de cuidar de sus padres mayores y la que además
tuvo que ser la comprensiva esposa de su compañero para que éste
no decayera ante la dureza laboral de aquellos tiempos de pelea sindical
o política clandestina y arriesgada, que con la llegada de la
democracia se convierte en sostén y ocasional partícipe
de la actividad de su compañero. Hoy
si prestamos atención parece que la hemos relegado a ser
las "abuelas esclavas" como muy bien fueron definidas en
unas jornadas sobre la mujer mayor celebrada en Madrid, por una responsable
del INSERSO, la cual ella misma sostenía que se veía
obligada a cuidar de los nietos, porque no hay guarderías públicas
para los niños de nuestros hijos. Desde
aquí quiero llamar primero a las propias mujeres mayores
a exigir de sus hijos que no solo se conformen con ganar dinero trabajando.
Si no que ellos deben a su vez luchar para que las instituciones públicas
hagan guarderías. Segundo, si nuestro hijos no tienen la gallardía
de ser ciudadanos responsables, al final tendremos que ser nosotros
mismos, los mayores los que tendremos que salir a la calle a exigir
guarderías para nuestros nietos. ¡Gran desgracia por cuanto
de "marcha a tras representa"! Pero en fín. Jubilación quiere decir júbilo. Y júbilo es:
que entre otras, podamos disfrutar en los días que nos queden,
de nuestros nietos con alegría y si es posible con salud. Pero
no que seamos esclavos por cuidarlos por culpa de que el gobierno de
turno, no pone los medios adecuados para solucionar el déficit
aquí denunciado. Y si no démosnos una vuelta por algunos
Países europeos y veremos cómo con el dinero de los impuestos
de verdad protegen a la familia. Vamos que ya está bien de tanta
propaganda "popular" vendiendo lo invendible. Consiguientemente
deseo y quiero pedir, que haya un reconocimiento social, a estas
mujeres de las que hemos hablado. Que han dedicado toda su vida a
los demás, haciendo posible que la sociedad que
hoy tenemos haya avanzado en muchos planos pero que ésta y los
gobernantes, digo yo, no estaría mal que se fuese pensando en
valorar el coste de su trabajo no reconocido y que se les otorgara
por derecho una pensión contributiva. Logroño
1 de marzo de 2004 LA ENCRUCIJADA FAMILIAR José María
Buzarra Cano
Ex
s. general UGT de la Rioja
Director
FRES Desde
el principio quiero dejar claro, que mi intención es
polemizar con mi ex compañero de escaño, el "popular" Dr.
J. Lasierra Cirujeda, a resultas de su artículo de opinión "Los
abuelos, los nuevos "au pair", y
con cuantos como él mantienen que España
va bien. Comenzaré señalando que no comparto la valoración
positiva que efectúa sobre la política de empleo del
PP. Asimismo, no coincido con el escenario en el que a la mujer le
ha permitido salir de su hogar a cambio de un trabajo, incrementando
el poder adquisitivo y por supuesto, mucho menos la idílica
situación que representa el ver a nuestros mayores "realizados" cuando
no forzados, ejerciendo de asistente familiar. Y
digo todo esto, sabedor de que muchos de estos últimos lo
hacen gustosos y afectivamente se ven recompensados con el sólo
ver una inmaculada sonrisa de su nieto. Salvado
este o algún otro aspecto colateral, me centraré en
la resignación, cuando no contradicción, con la que describe
el acontecer de unos animosos ciudadanos que se echan solidariamente
la mano, ante la dura realidad socioeconómica por la que atraviesan. Y
ciertamente, no será por la de dinero vía impuestos
que aportamos los ciudadanos para que la vida sea mejor que la que
tuvieron nuestros antepasados. Y mire usted: a fecha de hoy, después
de dos legislaturas del PP todavía seguimos exigiendo la eliminación
de la injusticia dentro y fuera del trabajo y una redistribución
económica mejor en beneficio de la mayoría social. Así está la cuestión que, para una muy amplia
parte de la sociedad, la emancipación, es decir, un mundo sin
injusticias, en plenitud de libertad y sin el machaque de uno por encima
del otro, que en su día plantearon no sólo los prohombres
del socialismo y del humanismo, dista mucho de ser una meta próxima
a alcanzar. Afirmación esta, si me permite, que no es cosa de
uno, ni de dos. Más bien y por desgracia, tiene soporte oficial
en los innumerables informes de Instituciones de dentro y fuera de
la Unión Europea. Ahora
bien, si por contra usted no comparte esta visión, el
concepto en sí mismo, o no se ha percatado de la situación
por la que están pasando nuestros congéneres. Le aconsejo
pierda un poco de su tiempo dando una vuelta por la calle; recorra
algún que otro polígono industrial, o ponga el ojo y
por supuesto la oreja, a cuanto acontece en el entorno familiar y vecinal
y, seguro que finalmente coincidirá con nuestro análisis
más allá de la inevitable soflama política de
estos días electorales. Para
mi, el arrogante triunfalismo de esta denominada nueva economía
que usted defiende, no ha servido para modelar una sociedad más
justa. Es más, las cifras permiten ver otra perspectiva. Otros,
si se me permite matices, que dan como resultado, la precariedad laboral,
la siniestralidad, el mal funcionamiento sanitario, una educación
deteriorada y una democracia pervertida.
Hablando
en plata a la unidad familiar, con o sin el "abuelo-asistente",
que a mi entender caricaturiza en su artículo de opinión,
la política económica y social del PP va causándoles
y acumulando problemas, unos sibilinos y otros palpables, a los que
como pueden van dando salida a costa de convertirse en los "nuevos
excluidos sociales".
Y
todo esto sucede en un periodo macroeconómicamente irrepetible
y faborable para cualquier gobernante que hubiera estado al frente
de nuestro País. Y ello, le recuerdo, gracias a las devaluaciones
de la peseta de 1992-1993 y el favorable tipo de cambio con el que
se incorporó el euro; a las condiciones de la política
monetaria común muy excepcionales para nuestra economía;
al largo periodo de moderación salarial; la masiva entrada de
inmigrantes (y el creciente peso de la ilegalidad en su contratación),
en especial en los últimos cuatro años, y que en poco
o en nada, se está beneficiando esta "familia-ampliada" de
la que hablamos. Así las cosas, los problemas de fondo que se quiera o no reconocer
inciden en el comportamiento de estos convecinos, no se han resuelto
y en cualquier caso van en aumento. A saber: la tendencia inflacionista
de la economía; la productividad, ya deficiente, que ha caído
respecto a nuestros competidores; la extensión de los bajos
salarios, el empleo (con frecuencia, en condiciones de ilegalidad),
se han traducido en un deterioro de la ya histórica insuficiente
competitividad...Y no digamos si los tipos de interés se modifican
al alza (ojo al parche con el tema de la vivienda y las hipotecas contraídas,
así como la economía nacional sujeta al ladrillo y ala
especulación). Tararí que te ví. A
todo esto, hay que sumar el desastre de las políticas de
empleo, que en el caso de la mujer a fecha de hoy sólo trabajan
el 39 % de las que podrían hacerlo, el 62% de los parados riojanos
son mujeres y a nivel salarial cobran un 27 % menos que los hombres..
permitiendo en el mejor de los casos trabajar por horas a la mujer. En
suma, ésta y en general la inmensa mayoría de las
familias, pueden afirmar que durante este largo periodo de gobierno "popular" se
han desatendido las nuevas demandas sociales y claro, telefonazo al
abuelo y todo solucionado. Pues
no señor. Esto no es avanzar. Esto no es la solidaridad.
Esto no es nada entrañable. Esto es una puñeta. Esta
situación representa ni más ni menos, que con el
salario de dos jóvenes, recién casados y ya con un hijo,
no llega ni para pipas. Y claro, para que está el abuelo. Logroño, 1 de Marzo de 2003
MUCHO CAMINO POR RECORRER Laura
Sáenz-Laguna González Tras
25 años de la implantación del sistema democrático
en nuestro país, se ha conseguido la igualdad, formal y normativa.
Desgraciadamente, esta igualdad legal, todavía no es una igualdad
real, porque cotidianamente constatamos como, lamentablemente, las
mujeres no tienen los mismos derechos en aspectos esenciales para el
desarrollo humano. En
las últimas décadas hemos asistido a una transformación
demográfica, educativa, y de la actividad laboral, en la que
interesa destacar la importante caída de la tasa de natalidad,
la notable presencia de la mujer en los niveles superiores de la formación,
y el incremento de la tasa de actividad, que aún así,
sigue estando muy por debajo de la masculina. Sin embargo, el desempleo,
continúa siendo mayoritariamente femenino. En la actualidad,
y como una tónica que se mantiene a lo largo de los años,
la tasa de desempleo femenina triplica a la masculina. Esta evidente
discriminación se ve reforzada al afectar, de forma significativa
en las mujeres, el paro de larga duración. A
la hora de incorporarse al mercado laboral, las mujeres, no parten
de una posición inicial de igualdad de oportunidades, sino que
debe enfrentarse a muchos inconvenientes y prejuicios que aún
persisten, así como claras dificultades en el acceso, permanencia,
y promoción en el empleo. Otro
de los aspectos a valorar es la contratación. La población
femenina continúa teniendo una mayor presencia de contratación
temporal que la masculina. Esto supone un dato negativo, dado la inseguridad
que conlleva este tipo de contratación, así como otro
tipo de desventajas en cuanto a remuneración, promoción,
etc. Cabría señalar también que el colectivo femenino
es el que sufre en mayor medida la economía sumergida. Esta
significativa incorporación de la mujer al mercado de
trabajo no se ha visto acompañada por una diversificación
de empleos, de tal forma que, actualmente, las mujeres siguen concentrándose
mayoritariamente en sectores de actividad y en un pequeño número
de profesiones fuertemente feminizadas, y en numerosas ocasiones minusvaloradas,
y por lo tanto, peor pagadas. El
papel social que se les asigna, es decir, el trabajo doméstico
y familiar, limita el acceso a aquellos puestos de trabajo que requieren
plena dedicación profesional, dando lugar en consecuencia, a
retribuciones de carácter menor. Esto,
unido a la escasez y precariedad de las medidas de conciliación
familiar (guarderías, centros para mayores, etc) me lleva, desgraciadamente,
a la siguiente conclusión " nos queda mucho camino por
recorrer". Logroño
9 de febrero de 2004 ¡¡ COMBATAMOS
LA INJUSTICIA !! José María
Buzarra Cano
Ex
s. general de la UGT de La Rioja
Director FRES Es
curioso, la de dinero que teóricamente aportamos los ciudadanos
para que la vida, sea mejor que la que tuvieron nuestros antepasados.
Y mire usted. A fecha de hoy, todavía seguimos exigiendo, reivindicando
la eliminación de la injusticia en el trabajo. Así está la cuestión que, para una muy amplia
parte de la sociedad, la emancipación, es decir, un mundo sin
injusticias, en plenitud de libertad y sin el machaque de uno por encima
del otro, que en su día no sólo plantearon los prohombres
del socialismo, dista mucho de ser una meta próxima a alcanzar.
Afirmación esta si me permiten que no es una cosa de uno, ni
de dos, más bien y por desgracia, tiene soporte oficial en los
innumerables informes de instituciones tan solventes como los de la
ONU , OIT, Internacional Socialista, CIOLS..etc. Ahora bien, si por
contra usted no comparte esta visión, le aconsejo agudice y
pierda un poco de su tiempo dando una vuelta por la calle de cualquier
ciudad, recorra algún que otro polígono industrial, o
ponga el ojo y por supuesto la oreja, a cuanto acontece en el entorno
familiar y vecinal y, seguro que finalmente coincidirá con nuestro
análisis. Es
más, hasta está en cuestión, si el trabajo
libera al ser humano o por el contrario éste, el "curro",
por mucho que lo neguemos sigue siendo una esclavitud en el recién
iniciado siglo XXI. Eso sí, los que tenemos la suerte de haber
conquistado los principios y valores democráticos, por lo menos,
tenemos toda una serie de derechos y obligaciones a los que nos debemos
en calidad de ciudadanos, que en la condición de asalariados,
empleadores o trabajadores autónomos y evidentemente sus organizaciones
de autodefensa, se nos hace más factible y llevadera la tarea
y evidentemente la vida. Lo
que no parece tan seguro, visto como anda el personal, es que fuera
del trabajo se de la tan cacareada felicidad lograda gracias a la "nueva
economía" impuesta por los peligrosísimos y herederos
neoconservadores. Eso son palabras mayores en donde el trabajador parece
no existir y éste en todo caso, es un consumidor que tiene que
plingar más que nunca para pagar su vida hipotecada. En fin. En
cualquier caso, yo de momento me quedo, con aquello de que el trabajo
es un punto de arranque privilegiado en nuestras sociedades, desde
el que librar a la sociedad de la multiforme discriminación
que padecen los individuos. Por
lo tanto, queda claro que la eliminación de la discriminación
en el trabajo es fundamental si se quiere que los valores de la dignidad
humana y la libertad individual, la justicia y la cohesión social
sean algo más que meras declaraciones. Dicho
esto y si usted está conmigo, convendrá que el
lugar de trabajo, por lo menos para un sindicalista de izquierdas,
europeo, español y riojano, pero sobre todo internacionalista
en un Globo Terrráqueo, cuyas políticas económicas
y otras, están mundializadas, es un buen punto estratégico
para combatir la discriminación. Pero
también le digo. No olvidemos, que desde la experiencia
ya medible, el centro de trabajo, sea una fábrica, oficina ..o
explotación agraria, pueden ser el núcleo estratégicamente
desde el cual abordar y gestionar con mayor eficacia y eficiencia,
el combate contra la discriminación. Para ello, eso sí,
se necesita el reagrupamiento de todos los trabajadores y practicar
un sindicalismo no solo de gestión. Sin perder de vista la legislación
y las circunstancias que hacen posible el abuso y la bejación.
En cualquier caso a eliminar. Pero
si esto es así. ¿Por qué seguimos hablando
de discriminación en el trabajo y más en concreto hacia
la mujer? Está claro: porque siguen dándose condiciones
que propician la injusticia y en este caso contra la mitad, más
o menos de nuestros congéneres, sean de aquí o venidas
de allende de las fronteras. Bueno, a estas últimas ciudadanas
ni te cuento cómo las exprimen (incluidos algunos trabajadores/as)
por aquello de que según algunos imbéciles, no son como
nosotros. Llegado
a este punto, conviene señalar que la solución
a este determinado y secular problema no vendrá milagrosamente.
Ni tan siquiera desaparecerá por sí misma. Ni por la
sóla actitud del ejemplo a seguir. ¡No! Más bien
vendrá desde la actitud vigilante y denunciadora de los propios
compañeros de trabajo ( hoy muy dificultada por múltiples
factores de índole antisolidario, economista y.); por la proselitista
actitud de los sindicalistas y por la interconexión y puesta
en común de políticas a desarrollar por los agentes sociales
y económicos, actores indiscutibles que operan en el cambiante
y cada vez más desregulado mercado del trabajo. Pero además
no hay que olvidar a cuantos pagamos y/o elegimos, que tienen que comprometerse
en serio, más allá de las campañas mediáticas.
A saber: los Parlamentos, por ser el lugar donde reside la soberanía
popular; los Gobiernos por el papel ejecutor y de tutela de cuantas
decisiones y propuestas plantearon a su electorado, y, muy especialmente
a aquellos que imparten la Justicia a través del Derecho del
Trabajo, que en los últimos tiempos, algunos parecen estar inclinados
a primar más el interés empresarial que la salvaguardia
de los derechos laborales básicos. En definitiva, ha llegado la hora de la igualdad de trato en el curro
entre mujeres y hombres. No lo olvides. Logroño
2 de febrero de 2004 |