En las elecciones generales del año 1982, el PSOE obtiene la mayoría absoluta y asume el Gobierno. Se iniciaba el fenómeno final de la consolidación por la cual la UGT tanto había luchado. El triunfo del PSOE en lo político y de la UGT en lo sindical abría las puertas hacia el cumplimiento del proyecto de progreso, solidaridad, democracia y justicia social.

Sin embargo, en 1984 fue imposible alcanzar un acuerdo entre Gobierno, empresarios y las centrales sindicales y ello llevó a un aumento de la conflictividad laboral. Posteriormente el diálogo se recompone, con la firma del Acuerdo Económico y Social.

Para la central socialista, un Sindicato debe ser responsable, máxime si representa a la mayoría de la clase trabajadora. Esa responsabilidad le exige luchar por mejores condiciones de vida para el trabajador y una más justa redistribución de la riqueza. Este convencimiento llevó a nuestro sindicato  a establecer la diferencia entre apoyar a un Partido Socialista y  legitimar todas y cada una de las medidas del Gobierno.

Las diferencias de la UGT con el Gobierno socialista se plantearon por el diferente enfoque respecto a la política social. UGT ha seguido una política sindical que ha favorecido al saneamiento económico del país. Los logros económicos han sido obtenidos con sacrificios de los trabajadores. Gracias a ello se ha conseguido reducir la inflación e incrementar los excedentes empresariales, pero esto no ha revertido suficientemente en beneficios sociales para los asalariados, ni en la reducción del paro. Todo ello obligó a la UGT a cuestionar las medidas gubernamentales.

Se inició, por consiguiente, un proceso de distanciamiento entre ambas organizaciones que culminó en la huelga general del 14 de diciembre de 1988. En aquella jornada, UGT de La Rioja contribuyó con toda su capacidad al éxito del paro, convencida de que la reforma laboral que pretendía implantarse era un atentado inadmisible.

El masivo seguimiento que tuvo la convocatoria de paro sirvió para que el Gobierno retirara su proyecto de reforma laboral, y también sirvió para demostrar la capacidad movilizadora de los Sindicatos que, con frecuencia, se había puesto en duda.

Por lo que se refiere a UGT de La Rioja, supuso la demostración pública de su autonomía: que las decisiones que afectan al Sindicato se toman con entera libertad por sus organismos. El 28 de mayo de 1992 nuevamente se convoca a los trabajadores y así mismo el 27 de enero de 1994, con el fin de combatir las medidas sociolaborales.

A pesar de todo, UGT no ha tenido ningún reparo en alternar esa actitud de firmeza, si así lo requerían las circunstancias, con compromisos efectivos para superar los problemas más acuciantes de los trabajadores. En 1993, en plena crisis, se llegó al conocido Pacto por el Empleo y la Reactivación Económica de La Rioja, siendo el Presidente del Gobierno de coalición el socialista José Ignacio Pérez Sáenz.

Este talante ha llevado a la UGT de La Rioja a seguir impulsando acuerdos con el Gobierno autonómico y los demás interlocutores sociales, en consonancia con su disposición a negociar antes de acudir al conflicto. Los acuerdos a los que se ha llegado con el Gobierno de la derecha han pretendido impulsar una mayor conciencia social de este Gobierno con la que se aborden los problemas más urgentes de nuestra región, poniendo el acento sobre las condiciones de los trabajadores y los desempleados.

En 1996 se firmó el Pacto por el Empleo que establece como prioridad de la política económica del Gobierno la creación de empleo. Pacto que se vio complementado por el Acuerdo para la Formación Integral de La Rioja destinado a elevar el nivel de cualificación de los trabajadores de nuestra región. También en el terreno de la formación y desde 1992, en que las organizaciones empresariales y las centrales sindicales más representativas firmaron el Acuerdo Nacional de Formación Continua, UGT participa en la FORCEM (Fundación para la Formación Continua). UGT es parte del ente paritario estatal y de la comisión paritaria territorial de La Rioja, en un compromiso inequívoco con la formación, el mantenimiento del empleo y la promoción económica y social de los trabajadores.

Se pone en marcha también en este marco el Tribunal Laboral de La Rioja, fruto de la concertación de 1993, en el cual la UGT de La Rioja es parte activa.