En 1890 se celebró por primera vez en España el 1o de Mayo. Los dirigentes ugetistas encabezaron las manifestaciones en casi todas las capitales importantes: Pablo Iglesias en Madrid y García Quejido en Barcelona. En ese gran acontecimiento se plantearon las reivindicaciones más importantes del momento, entre ellas la jornada de trabajo de ocho horas. Miles de trabajadores de toda España salieron a la calle con sus banderas en apoyo de sus ideas. Poco a poco, la Organización se implanta en Madrid, Bilbao, Valencia, Alicante, Oviedo... Sobre los trabajadores se ejerce la represión con detenciones, procesamientos y cárceles, a las que no escapan tampoco dirigentes como Pablo Iglesias. En La Rioja, los mejores momentos de expansión fueron entre 1890 y 1895, en que los sucesos de Chicago debieron contraer la permisividad, constituyéndose en la capital secciones de herreros, albañiles, zapateros, carpinteros y tipógrafos. El 1o de Mayo de 1893, los ugetistas riojanos, conjuntamente con otras sociedades obreras, asistieron a un acto en la posada de Las ánimas, al objeto de celebrar dicha fecha. Estos inciertos pasos fueron pequeños eslabones de una cadena todavía inconsistente. Su papel más relevante fue el de atraer la atención hacia nuevas vías de emancipación, orientándose en dos ramas definidas: una, la de los trabajadores agrícolas; otra la de los artesanos y obreros. Durante los días 7 y 8 de septiembre de 1893, Pablo Iglesias pudo, en una de sus giras, hacer escala en Logroño y tener una reunión reservada con los tipógrafos en el salón del Café Suizo y una sesión pública en el local de baile "La Tersípcore". |