En octubre de 1934, ante la llegada al Gobierno de las derechas, con su política represiva, antidemocrática y de retroceso de las conquistas sociales, los socialistas hacen un llamamiento a la resistencia obrera. La UGT,
al lado de los anarquistas, va a escribir una de las páginas más bellas de su historia
en defensa de las libertades obreras y democráticas, frente a la amenaza de un Gobierno
reaccionario. Su lucha se paga con sangre. Miles de ugetistas son encarcelados y fusilados
por defender la libertad.En nuestro ámbito geográfico hubo intentos de adhesión al movimiento de Asturias, pero fueron sofocados. Un año más tarde, un editorial de "Masas", portavoz de los trabajadores riojanos, se quejaba del cierre de los sindicatos y señalaba que era hora de levantar la clausura y añadía: "?Va a someterse a toda la clase obrera al perpetuo silencio?. Es que los trabajadores no somos ciudadanos, no tenemos derecho a tener sociedades de oficio, benéficas o culturales donde tengan cauce legal nuestros anhelos, donde se planteen y resuelvan nuestros problemas, que son hoy en día los más fundamentales para la sociedad?". En 1935 reapareció el carlismo con marcado afán proselitista, inaugurándose círculos tradicionalistas en pueblos ya influenciados por anarquistas y socialistas, como en Cuzcurrita, Arnedo o Briones, debatiéndose la región en tensiones cada vez más contrapuestas. |