Mujeres de distintos sectores ponen voz a la realidad de la Igualdad en La Rioja en un acto organizado por UGT

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Con motivo de la celebración del del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, UGT La Rioja ha celebrado un acto esta mañana en el que han intervenido mujeres trabajadoras de diferentes ámbitos y sectores, que a través de sus palabras han reflejado la realidad a la que se enfrentan en materia de igualdad en la región.

Isabel Blanco, secretaria de Política Sindical de UGT La Rioja, ha asegurado que “aunque la pandemia no nos permite realizar todas las acciones que nos gustaría, desde UGT queremos poner una vez más de manifiesto nuestro compromiso para lograr que la igualdad entre mujeres y hombres se convierta en una realidad y alcanzar una sociedad más justa, inclusiva y solidaria”.

Mª Ángeles García, delegada de UGT-FICA La Rioja, ha querido poner el foco en sectores más feminizados aunque menos visibilizados, como es el caso de las conservas vegetales y el champiñón en La Rioja. “Es en este tipo de empresas donde se concentra el mayor número de mujeres, se encuentran con salarios medios menores, mayor temporalidad, el techo de cristal y la brecha salarial debido al peso de los complementos en el salario de los hombres”, ha explicado.

En este sentido, ha recalcado que “un mensaje de esperanza en este tipo de sectores viene de la mano de la nueva legislación en materia de igualdad”, además de que se deben incentivar medidas “dirigidas a la promoción de las mujeres en todos los sectores de actividad y que habrá que introducir a través de la Negociación Colectiva”. Así, ha insistido en que “pedimos a las empresas que dispongan todo lo necesario para llevar a cabo estas acciones para que podamos llegar a mejorar las condiciones laborales”.

Rebeca Olivar, delegada de FESMC-UGT La Rioja, ha afirmado que Limpieza de edificios y locales, Comercio y Hostelería “son sectores feminizados con grandes desigualdades, en los que hay más mujeres que hombres”. En este sentido, ha asegurado que “está claro, cuantas más mujeres en un sector, mayor es la parcialidad en la contratación”.

También ha querido recordar a las compañeras empleadas de hogar, actividad en la que las mujeres ocupan más del 87% del total. “La precariedad se dispara en este tipo de actividades, ya que son trabajos que se realizan en domicilios, sin cobertura de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Además, la cotización a la seguridad social en la mayoría de los casos está por debajo de la jornada realizada y estas trabajadoras no tienen derecho al paro en caso de ser despedidas. Es un sector que sufre una doble discriminación, especialmente las mujeres de origen extranjero”.

Inma Rubio, delegada de FeSP-UGT La Rioja, se ha referido al sector de Dependencia. Así, ha hablado de la alta parcialidad en la contratación en el Servicio de Ayuda a Domicilio, en el que “muy pocas de sus trabajadoras tienen una jornada completa”, y se ha referido a los techos de cristal, “los pocos hombres que trabajan en este sector ocupan los puestos más altos en su gran mayoría”.

Rubio ha recalcado la dificultad para la conciliación de estas trabajadoras, “puesto que en parte de sus centros de trabajo, como en las residencias de ancianos o en Ayuda a Domicilio, se trabaja los 365 días del año durante las 24 horas. En este sector encontramos un alto porcentaje de solicitudes de excedencias o reducciones de jornada, y esto es porque los salarios son tan bajos que, como es práctica habitual, son las actividades en las que las mujeres renuncian a parte o todo su salario a cambio de realizar los cuidados de las personas a cargo”.

Además, la delegada ha informado de que “la Dependencia durante la pandemia está siendo uno de los sectores más esenciales, y también uno de los más castigados. Las trabajadoras soportan pésimas condiciones laborales en cuanto a prevención y salud laboral tanto en domicilios como en centros de trabajo y, además, su actividad laboral sigue estando mal remunerada y poco considerada. Por todo esto, para este sector reclamamos a la Administración que exija mayor calidad laboral para sus trabajadoras, ya que  supondría directamente una mejora de la calidad en el servicio público que se da a las personas dependientes”.

Elena Alfaro, responsable de RUGE La Rioja, ha recordado que “además de todas las desigualdades que tenemos que afrontar como mujeres, las jóvenes nos encontramos doblemente castigadas. La situación laboral de la juventud no podría ser más complicada: las que no estamos paradas, sufrimos gran precariedad laboral”. En este sentido, ha explicado algunas de las reivindicaciones de la organización juvenil de UGT, insistiendo en que “en las nuevas generaciones también se reproducen los roles propios de la división de género. Seguimos siendo las mujeres, también las jóvenes, las que solicitamos los permisos no retribuidos para cuidado de familiares. Aunque muchas no tengamos hijos, sí tenemos padres, madres, abuelos y abuelas que queremos cuidar, ahora más que nunca, pero desde la igualdad y el reparto equitativo”.

Con respecto a la violencia machista, Alfaro ha recordado que “de las 43 mujeres asesinadas en España durante el 2020, 11 tenían menos de 35 años. Además, las redes sociales y el control de los teléfonos móviles se están convirtiendo en una nueva forma de violencia y acoso, especialmente sufrido por las mujeres jóvenes”

Mila Díez, presidenta de Fademur Rioja, ha centrado su intervención en realidad que viven las mujeres rurales, afirmando que “en el medio rural más del 80% de las mujeres hablan de la existencia de machismo generalizado en su entorno”. Además, “el 50,7% del total de mujeres rurales entre 20 y 65 años están en situación de desempleo o en situación de inactividad laboral”. También ha exigido “un verdadero impulso de la Ley de Titularidad Compartida y una mayor presencia de las mujeres rurales en los espacios políticos, económicos y sociales de toma de decisiones”.

Por otro lado, Díez ha explicado que solo el 26% de los jefes de explotaciones agrarias son mujeres”, ligado a que “la falta de oportunidades en el mercado laboral y de corresponsabilidad en el reparto de las tareas domésticas y de cuidado de las personas dependientes imposibilitan la autonomía económica y el empoderamiento de las mujeres rurales”.

Por último, Ana Victoria del Vigo, secretaria de Políticas Sociales, Empleo y Seguridad Social de UGT La Rioja, ha cerrado el acto recordando que “las mujeres continuamos siendo las que estamos pagando en mayor medida esta crisis”. Así, ha explicado que “la brecha salarial es del 22,79% en La Rioja, y las mayores tasas de inactividad y de abandono de la actividad laboral las soportamos las mujeres. En cuanto a excedencias y permisos no retribuidos, esta pandemia ha puesto de relieve un problema no resuelto como es el cuidado de menores y otros familiares, que se acentúa en tiempos de crisis con repercusión claramente negativa para las mujeres”.

También ha dicho que fuera del ámbito laboral “vemos que durante este tiempo de pandemia las situaciones de violencia de género se han visto agravadas, especialmente durante el confinamiento domiciliario. Se ha destruido empleo y ha aumentado la pobreza, hechos que hacen aumentar de nuevo la vulnerabilidad de las mujeres”.  Además, ha querido desear una pronta recuperación a la mujer que sufrió ayer una brutal agresión machista en Logroño. “Desde UGT condenamos todo tipo de violencia ejercida por hombres contra mujeres”, ha afirmado.

Para concluir, del Vigo ha trasladado algunas de las exigencias de UGT, como el impulso de la negociación colectiva de medidas y planes de igualdad; derogar los aspectos más lesivos de la reforma laboral; subir el SMI hasta situarlo al final de la legislatura en el 60% de la media salarial; mejorar las políticas activas de empleo e incrementar los niveles de protección social; adoptar políticas con perspectiva de género en todos los ámbitos y especialmente en materia de cuidados; o aplicar medidas y políticas dirigidas a lograr la representación paritaria en todos los órganos de representación y decisión en las distintas estructuras políticas, sociales, académicas, científicas, culturales económicas y de cualquier ámbito de la sociedad.

También ha demandado impulsar una reforma educativa basada en la coeducación que integre la educación en la igualdad y el respeto a la diversidad; avanzar en la eliminación de las violencias machistas garantizando la financiación necesaria y el estricto cumplimiento de las medidas acordadas en el Pacto de Estado contra la violencia de género y de los compromisos adquiridos con la firma del Convenio de Estambul; además de ratificar el Convenio 189 de la OIT sobre trabajo digno de las trabajadoras del hogar y el Convenio 190 de la OIT sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo.