UGT exige la derogación de la reforma laboral para que el empleo sea estable y con derechos

Los datos publicados hoy por el Servicio Público de Empleo muestran que el desempleo en La Rioja disminuyó durante el mes de mayo en 1.195 personas, un 6,16%. De este modo, son 18.190 las personas desempleadas en la región, situándose la tasa de paro en el 11,7%. Se trata de la tercera mayor disminución del desempleo en el país, tras Islas Baleares y Navarra.

El paro en La Rioja sigue siendo mayoritariamente femenino, con 11.010 mujeres, lo que supone el 60,53%, frente a 7.180 hombres, el 39,47%.

Por sectores, se aprecia una bajada generalizada, desde Servicios con 557 desempleados menos, seguido por Agricultura con 416, Industria con 173, el colectivo de Sin Empleo Anterior con 26 y Construcción con un descenso de 23.

La afiliación a la Seguridad Social ha registrado un aumento de 1.785 personas con respecto al mes anterior en el régimen general, y de 1.619 en el sector agrario. En cambio, el mayor descenso, de 140 personas afiliadas, se observa en actividades artísticas.

Con respecto a la contratación, se han realizado un total de 14.713 contratos durante el mes de mayo en La Rioja, lo que supone 5.353 más que en el mes de abril. Igualmente, sigue imperando la temporalidad, ya que 13.712 de los contratos realizados han sido temporales, frente a 1.001 indefinidos.

Este descenso del desempleo y el aumento de afiliación a la Seguridad Social es consecuencia de la reapertura de muchas actividades tras finalizar el estado de alarma y de una mejora de las expectativas económicas a causa del buen ritmo de la vacunación.

Para la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores de La Rioja, la recuperación económica y laboral solo vendrá de la mano del control de la pandemia y la vacunación. UGT alerta, no obstante, de que el empleo que se crea es temporal y precario, como indica que solo un 6,80% de los contratos realizados en el mes de mayo hayan sido indefinidos.

Por tanto, UGT exige al Gobierno la derogación de la reforma laboral, el aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y el fomento de políticas activas de empleo que favorezcan la contratación estable y con derechos. Es necesario hacer un último esfuerzo para sostener las rentas, el empleo y el tejido productivo. El reciente acuerdo para extender los ERTE hasta fin de septiembre es prueba de ello y, de nuevo, se logró con el diálogo social como la principal herramienta de negociación entre el Gobierno y los agentes sociales.